Cae el riesgo país y ahorristas e inversores ya están "seteados en modo 10D"

Lunes 23 de Marzo 2015

El mercado está mirando otra película, que es ajena a la pelea con los buitres y a las complicaciones en la economía y consumo. Se adelanta a los hechos y operan con la mente puesta más allá del 10 de diciembre, fecha de cambio de Gobierno. ¿Pruebas?, las hay y de sobra
Importa más el presente o el futuro? Esta pregunta suele tener distintas respuestas, según a quién se le pregunte, la edad, su estado actual y las expectativas a mediano y largo plazo.
 
En el ámbito de las finanzas -a juzgar por lo que se observa en estos días en las cotizaciones de acciones y bonos- no caben dudas de que en el mercado prevalecen más las expectativas sobre las acciones que tomará la nueva administración que lo que vaya a suceder de aquí a diciembre.
 
De hecho, tal como diera cuenta iProfesional, hoy día el país presenta dos realidades.
 
Por un lado, la de la fría economía, con un consumo chato, dificultades para sostener el empleo y problemas en la cadena de pagos.
 
Por otro, el festival de la bolsa, en el que se celebran ganancias propias de una nación que experimenta exactamente lo contrario, crecimiento económico, llegada de inversiones y boom de consumo.
 
En estos momentos, los mercados celebran el dólar calmo por encima de cualquier otra variable.
 
A fin de cuentas, el tipo de cambio oficial y el blue son la vara de medición que utilizan los inversores para determinar el rendimiento de sus activos.
 
"Voracidad" por papeles argentinos
El hecho de que las cotizaciones estén contenidas, las reservas luzcan estables y la inflación se haya desacelerado, constituyen un argumento de relevancia en la city porteña que el del enfriamiento de la actividad económica. 
 
A su vez, el "seguro de cambio" que ofrece la cercanía de las urnas, les da la tranquilidad y les permite "mirar el más allá" a la hora de pensar dónde poner sus fichas.
 
¿Y cómo ven ese "más allá"? En principio, suponen que el próximo Presidente, sea quien fuere, asumirá con una actitud más market friendly, que redundará en un mayor ingreso de capitales y que esto, a su vez, contribuirá a darle aun más impulso a los precios de los activos financieros locales.
 
Detrás de la escalada que se está dando en la bosa, "está la expectativa por la llegada de una nueva administración que tenga mayor afinidad con la plaza financiera", afirman desde la consultora Delphos Invesment.
 
Este comportamiento se hizo más notorio a partir de mediados de enero, momento en que se puso en marcha una reconversión de las carteras que administran los grandes fondos.
 
Pero además de las expectativas por el cambio de Gobierno y el hecho de tener un dólar relativamente calmo, también influyen factores externos que están jugando a favor de los papeles argentinos.
 
En particular, los problemas que atraviesan algunos mercados emergentes como Brasil, arrastrado por el escándalo Petrobras, que ha generado un cambio en la tenencia de activos por parte de los grupos de inversión.
 
A esto se agrega el mayor temor que genera el apostar por papeles de países que dependen fuertemente del petróleo para "bancar" gasto público y deuda. Tal es el caso de Venezuela, afectado por un barril de crudo cotizando en el nivel más bajo en seis años, lo que aleja a muchos inversores.
 
"Las entidades financieras están saliendo de mercados sensibles o vienen reduciendo su exposición para posicionarse en bonos argentinos", sostiene el analista Agustín Cramo.
 
Su afirmación se ve reflejada en el volumen operado y en las subas registradas en el plano doméstico.
 
En lo que va del año, algunos de los papeles más negociados en dólares muestran avances del 25%, como son los casos del Discount y el Par.
 
Como si esto fuese poco, otro aspecto que contribuye a este "romance" con los títulos argentinos es el "factor tasa".
 
En este sentido, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) ha ratificado su plan de mantener los tipos de interés en niveles cercanos a cero durante un tiempo.
 
Todo este combo de factores es el que posibilita que el mercado bursátil argentino esté de parabienes. 
 
El especialista Gustavo Ber apunta que los bonos en dólares continúan marcando máximos, ante la continua demanda inversora, "con rendimientos del 8% en esa moneda y en medio de un mundo con tasas de interés cercanas a cero".
 
Claro está que el tiempo que resta para un nuevo mandato no necesariamente transcurrirá de manera lineal para los mercados. De hecho, se espera que haya marcados altibajos, típicos de un año electoral.
 
Igualmente, el entusiasmo hace que la "codicia" se imponga a la prudencia. Prueba de ello es que los inversores están apostando a los papeles locales, pese al conflicto con los holdouts y los anuncios del juez Griesa que, por cierto, cada vez hacen menos mella en la city porteña.
 
Hasta se da la paradoja de que si las noticias son negativas para los títulos argentinos terminan funcionando como un aliciente, ya que generan una baja temporal que es aprovechada por el mercado para tomar posiciones.
 
Ya se habla poco de la famosa cláusula RUFO, un tema recurrente a fines del año pasado. Y el consenso del mercado es que este tema ya casi pasó a formar parte de la herencia que recibirá la próxima administración.
El riesgo país
Cuando el riesgo país recobra impulso ascendente, se transforma en un gran dolor de cabeza para los jefes de Estado. 
 
Claro que este indicador, que durante un tiempo estaba bien arriba, también está influenciado por el "más allá", ya que ha comenzado a mostrar una clara tendencia bajista.
 
¿Por qué es importante? Porque mide la sobretasa que debe pagar un bono argentino respecto a uno similar emitido por Estados Unidos, considerado libre de riesgo.
 
A modo de referencia, por cada 100 puntos básicos de riesgo país, un título debe ofrecer un 1% más de tasa.
 
Lo que se observa es el indicador bajó casi 200 puntos para ubicarse en los 590.
 
De esta manera, recortó parte de la enorme distancia que lo separaba del de países vecinos, si bien aún es de casi el doble del brasileño.
 
Esta disminución coloca a los bonos argentinos con rendimientos del orden del 8,5%.
 
Si bien la caída del riesgo país es relevante, aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar los niveles de otras naciones del vecindario.
 
A modo de referencia, si se toma como referencia el Global 2017 y se lo compara con títulos parecidos de naciones vecinas (en cuanto a condiciones de emisión y fecha de vencimiento) se observa que debe ofrecer una tasa (8,26%) que es cuatro veces mayor que la de su par brasileño o colombiano.
 
¿Por qué es relevante que el riesgo país haya caído? Porque, según el titular del BCRA, Alejandro Vanoli, estaría indicando que para la Argentina han mejorado las condiciones para tomar deuda.
 
El funcionario afirmó que si hoy el Gobierno decidiese salir al mercado, la tasa de interés que debería pagar ya dejó de ser de dos dígitos.
 
"En el Ministerio de Economía y el BCRA venimos recibiendo alternativas de financiamiento, como también inversores del exterior muy interesados en activos argentinos", remarcó Vanoli.
 
Destacó específicamente que el riesgo país ha caído y lo vinculó con que "se ve a una Argentina con gran atractivo".
 
Uno motivo extra para la caída del índice es que en el pasado hubo un sobredimensionamiento respecto a los problemas que iba a atravesar la Argentina.
 
Los analistas argumentan que la escalada del conflicto con los holdout que tuvo lugar en 2014 amplificó demasiado la incertidumbre. Sin embargo, con el paso de los meses -y especialmente cuando arrancó el 2015- el clima financiero mejoró. 
 
"En el 2014, hubo una sobrerreacción negativa de inversores. Temieron que Argentina no iba a mostrar voluntad de pago y que el país iba a perder muchas reservas. Luego, cuando el Gobierno encontró alternativas para reforzarlas y aquietó el precio del blue, esos temores se fueron aplacando", resume el economista Gastón Rossi.
 
"El Gobierno necesita dólares. Y el hecho de que pueda financiarse ahora a tasas de un dígito lo incentivará a salir a buscarlos", concluye Rossi.
 
Facundo Martínez, economista jefe del estudio de Carlos Melconian, coincide: "Un riesgo país más bajo, contribuye a que por lo menos pueda analizar alternativas de menor costo".
 
El incentivo está y las menores tasas "también le facilita canjear deuda de corto por una de mayor plazo", finaliza Martínez. 
 
Rodrigo Benítez del Estudio Alpha, concluye: "Si uno piensa que en 2016 se solucionará el tema de los holdouts y mejorará el clima de negocios, los activos argentinos deberían valer más. Si se quiere hacer una diferencia de precio, es recomendable entrar ahora".
Con información de I PROFESIONAL

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