Rodríguez Sáa: "Al otro día que asumí como Presidente, la gente volvió a los shoppings"
Miércoles 10 de
Junio 2015
El día que debía asumir la Presidencia, Adolfo Rodríguez Saá tuvo un problema inesperado: no encontraba un saco que le cerrase para poder colocarse la banda.
Las tensiones de meses de discusiones, charlas y negociaciones le habían jugado una mala pasada. Esos kilos lo acompañan hasta hoy, según contó al llegar a la entrevista con Infobae.
El puntano integra junto a Carlos Menem y Eduardo Duhalde el selecto club de ex presidentes que, desde el regreso de la democracia, trataron de volver a la Casa Rosada. Después del intento fallido de 2007, Rodríguez Saá volverá a probar suerte este año de la mano de su partido, Compromiso Federal.
Su Presidencia duró apenas 7 días, pero sus efectos llegan hasta hoy: la suspensión del pago de la deuda externa todavía hace sentir sus efectos en la economía argentina. Asegura que no se arrepiente: "¿Cómo me voy a arrepentir? Si todavía sigue suspendida ¿Usted se arrepiente o hay que salir a pagar como tontos lo que debemos y lo que no también?". Aclara, sin embargo, que nada tuvo que ver su decisión con los holdouts que hoy acosan con juicios al país. Esa es pura y exclusiva responsabilidad del canje de deuda de 2005, asegura.
Todavía hoy Fernando de la Rúa piensa que hubo una suerte de golpe de Estado encubierto del peronismo contra su gestión. Rodríguez Saá prefiere no hablar mucho de aquellos días, pero reconoce que el Partido Justicialista tuvo un rol más que importante en la partida del último gobierno radical.
-¿Cree que hubo un golpe peronista contra De la Rúa?
-Por lo menos hubo una actitud muy dura contra él. Tal vez organizada.
-¿Lo que se suele llamar un "golpe blando"?
-Me parece que sí.
-¿Quién fue el cerebro de ese "golpe blando"?
-No sé, pero eso ya es el pasado.
Los padres de la derrota, el error de Massa y la inesperada fortaleza de la Presidente
Reconoce que al llegar se encontró en un país "en la anarquía" en el que "la gente estaba en las calles y no tenía qué comer". Pese a las críticas que pudo haber recibido, el puntano confía en que tarde o temprano la historia argentina reivindicará su papel: "Siento que hice una gestión patriótica. Estuve siete días que no dormía, pero el país se puso en marcha. Cuando yo iba a asumir, estaban todas las calles con cacerolas. Al día siguiente de asumir, la gente salió a los shoppings. A mirar, porque no había plata, pero se recuperaron las instituciones del país. Algunos méritos tengo".
La Presidencia es una oportunidad que pocas ocasiones llega por segunda vez. Rodríguez Saá lo sabe, pero reconoce que después de la fallida reunión en la residencia de Chapadmadal no le quedaban alternativas: los gobernadores lo habían dejado solo y debía renunciar. Muchas historias corren de la época de esa reunión. El ex gobernador de San Luis prefiere restarles importancia.
-¿Es verdad que le cortaron la luz?
-Esas eran pequeñeces. Es como si nos cortaran la luz ahora porque no quieren que el programa salga. Sí, es una violación a la libertad de prensa, pero la vida sigue. La heladera estaba vacía. Entonces, ¿qué hicimos? Mandamos a un muchacho a que comprara Coca-Cola, fiambre y queso. El presidente de la Nación no tiene que comer caviar. Si es un ser humano normal, come cualquier cosa. Tiene importancia y significación porque eran gestos hostiles hacia el poder, pero no definieron nada.
La elección sin chances y los padres de la derrota
A la hora de analizar el panorama de cara a los próximos comicios presidenciales, Rodríguez Saá es pesimista. "Unidos ganábamos la elección. Divididos no tenemos chances", sentencia.
El actual senador nacional coincide con el diagnóstico que cada vez más dirigentes de la oposición empiezan a dar como un hecho: el kirchnerismo está encaminado a quedarse en el poder por al menos otros cuatro años. "Nosotros habíamos trazado una estrategia. Todos sabemos que es probable que haya segunda vuelta y, si hay segunda vuelta, los dos primeros clasifican. Unidos creo que podíamos llegar. Empezamos un diálogo: hablamos con (Sergio) Massa, con (José Manuel) De la Sota y entre los tres. Había muchas dificultades para lograr un acuerdo, pero lo fuimos encaminando. Cuando estaban las condiciones, ellos hicieron un acuerdo entre dos en el Hotel Hilton. Nos han dejado afuera, así que no tenemos otra alternativa que presentarnos solos", explicó.
-¿Quién es el responsable de la falta de unidad de la oposición? ¿Quién sería el padre de esta derrota que usted vaticina?
-Los líderes que no quieren dialogar.
-¿Quiénes son?
-Massa, De la Sota y Macri.
Resignado a que no habrá una alianza, Rodríguez Saá avanza en su propio armado: acordó que sea la CGT de Hugo Moyano la que elija su compañero de fórmula y asegura que anunciará un candidato sorpresa para la gobernación de Buenos Aires. Promete además que si llega al poder impulsará un gigantesco plan de viviendas y rebajará el IVA del 21% actual a 18 por ciento. De reojo observa la pelea entre quienes encabezan las encuestas: por más críticas que reciba del resto de la oposición, tiene intención de sentarse a dialogar con el próximo Presidente. Sea quien sea.
A la hora de la autocrítica, el ex mandatario asegura que tal vez le faltó "marketing político" para promocionar las políticas que llevó adelante en San Luis: "La combinación de planes sociales más marketing político más 'Bailando por un Sueño' ha crecido, lamentablemente. Si al Presidente lo vamos a elegir por cómo baila y cómo tira globitos en el 'Bailando por un Sueño'... Más allá de que a Tinelli yo lo felicito porque es un extraordinario showman. Es admirable lo que logra". Promete que, aunque sea invitado, no irá a bailar a sus estudios.
A casi cinco meses de la muerte del fiscal Alberto Nisman, todavía no está claro si se suicidó o fue asesinado. Rodríguez Saá no tiene dudas: "No sé quién lo mató, pero creo que lo mataron. Para saber quién mató a una persona hay que buscar las motivaciones que pudo tener. ¿Era para robarle? No, no le robaron nada. Al otro día iba a explicar su denuncia en el Congreso".
Cuando Nisman fue hallado sin vida un día antes de exponer en el Congreso su denuncia contra la Presidente, muchos pensaron que el Gobierno estaba terminado. El propio Rodríguez Saá cree que el caso "podía derribar a un gobierno en otro país". Casi cinco meses después, admite la admirable recuperación del kirchnerismo: "Hay que reconocer que la señora Presidenta, de la cual yo soy un duro opositor, ha mostrado condiciones de liderazgo. No es el pato rengo que anunciaban algunas voces. Está gobernando y pone voluntad de gobernar. Para sorpresa de todos ha conseguido una situación de estabilidad e intención de voto bastante buena"
-¿Piensa que la Presidente va a ser candidata a algo?
-Creo que sí, me parece que va a ser candidata a diputada nacional. Me la imagino conduciendo al kirchnerismo con la misma voluntad con la que lidera el país.
-Y condicionando un poco a quien sea el Presidente...
-Obvio. Si es que no se decide por ser gobernadora de Buenos Aires.
Aunque con el tiempo cree que el kirchnerismo no podrá subsistir fuera del Gobierno, Rodríguez Saá estima que en un primer momento "va a mantener una cuota importante de poder", suficiente para condicionar al próximo jefe de Estado. Por eso reivindica su intención de sentarse a dialogar con el próximo Presidente. "El diálogo va a ser un mal necesario para el próximo gobierno. ¿Por qué no lo planteamos como una virtud republicana?", sugirió.
Su apuesta es que la eterna capacidad de supervivencia del peronismo permita una reorganización de fuerzas. Tal vez incluso quienes están fuera del PJ puedan reincorporarse a la vida partidaria. Advierte que para eso primero es necesario que el partido vuelva a ser "una escuela de formación de líderes con debate".
Con Massa muy rezagado, Daniel Scioli y Mauricio Macri se perfilan hoy como los máximos favoritos en la carrera presidencial. La mayoría de las encuestas coincide en que, con este escenario, habrá un ballottage. Por ahora, Rodríguez Saá prefiere no mostrar preferencias.
-¿A quién votaría en una segunda vuelta? ¿A Scioli o Macri?
-Voy a votar un programa.
-¿Alguno lo tiene?
-No, los dos son capitalismo de amigos.
El puntano integra junto a Carlos Menem y Eduardo Duhalde el selecto club de ex presidentes que, desde el regreso de la democracia, trataron de volver a la Casa Rosada. Después del intento fallido de 2007, Rodríguez Saá volverá a probar suerte este año de la mano de su partido, Compromiso Federal.
Su Presidencia duró apenas 7 días, pero sus efectos llegan hasta hoy: la suspensión del pago de la deuda externa todavía hace sentir sus efectos en la economía argentina. Asegura que no se arrepiente: "¿Cómo me voy a arrepentir? Si todavía sigue suspendida ¿Usted se arrepiente o hay que salir a pagar como tontos lo que debemos y lo que no también?". Aclara, sin embargo, que nada tuvo que ver su decisión con los holdouts que hoy acosan con juicios al país. Esa es pura y exclusiva responsabilidad del canje de deuda de 2005, asegura.
Todavía hoy Fernando de la Rúa piensa que hubo una suerte de golpe de Estado encubierto del peronismo contra su gestión. Rodríguez Saá prefiere no hablar mucho de aquellos días, pero reconoce que el Partido Justicialista tuvo un rol más que importante en la partida del último gobierno radical.
-¿Cree que hubo un golpe peronista contra De la Rúa?
-Por lo menos hubo una actitud muy dura contra él. Tal vez organizada.
-¿Lo que se suele llamar un "golpe blando"?
-Me parece que sí.
-¿Quién fue el cerebro de ese "golpe blando"?
-No sé, pero eso ya es el pasado.
Los padres de la derrota, el error de Massa y la inesperada fortaleza de la Presidente
Reconoce que al llegar se encontró en un país "en la anarquía" en el que "la gente estaba en las calles y no tenía qué comer". Pese a las críticas que pudo haber recibido, el puntano confía en que tarde o temprano la historia argentina reivindicará su papel: "Siento que hice una gestión patriótica. Estuve siete días que no dormía, pero el país se puso en marcha. Cuando yo iba a asumir, estaban todas las calles con cacerolas. Al día siguiente de asumir, la gente salió a los shoppings. A mirar, porque no había plata, pero se recuperaron las instituciones del país. Algunos méritos tengo".
La Presidencia es una oportunidad que pocas ocasiones llega por segunda vez. Rodríguez Saá lo sabe, pero reconoce que después de la fallida reunión en la residencia de Chapadmadal no le quedaban alternativas: los gobernadores lo habían dejado solo y debía renunciar. Muchas historias corren de la época de esa reunión. El ex gobernador de San Luis prefiere restarles importancia.
-¿Es verdad que le cortaron la luz?
-Esas eran pequeñeces. Es como si nos cortaran la luz ahora porque no quieren que el programa salga. Sí, es una violación a la libertad de prensa, pero la vida sigue. La heladera estaba vacía. Entonces, ¿qué hicimos? Mandamos a un muchacho a que comprara Coca-Cola, fiambre y queso. El presidente de la Nación no tiene que comer caviar. Si es un ser humano normal, come cualquier cosa. Tiene importancia y significación porque eran gestos hostiles hacia el poder, pero no definieron nada.
La elección sin chances y los padres de la derrota
A la hora de analizar el panorama de cara a los próximos comicios presidenciales, Rodríguez Saá es pesimista. "Unidos ganábamos la elección. Divididos no tenemos chances", sentencia.
El actual senador nacional coincide con el diagnóstico que cada vez más dirigentes de la oposición empiezan a dar como un hecho: el kirchnerismo está encaminado a quedarse en el poder por al menos otros cuatro años. "Nosotros habíamos trazado una estrategia. Todos sabemos que es probable que haya segunda vuelta y, si hay segunda vuelta, los dos primeros clasifican. Unidos creo que podíamos llegar. Empezamos un diálogo: hablamos con (Sergio) Massa, con (José Manuel) De la Sota y entre los tres. Había muchas dificultades para lograr un acuerdo, pero lo fuimos encaminando. Cuando estaban las condiciones, ellos hicieron un acuerdo entre dos en el Hotel Hilton. Nos han dejado afuera, así que no tenemos otra alternativa que presentarnos solos", explicó.
-¿Quién es el responsable de la falta de unidad de la oposición? ¿Quién sería el padre de esta derrota que usted vaticina?
-Los líderes que no quieren dialogar.
-¿Quiénes son?
-Massa, De la Sota y Macri.
Resignado a que no habrá una alianza, Rodríguez Saá avanza en su propio armado: acordó que sea la CGT de Hugo Moyano la que elija su compañero de fórmula y asegura que anunciará un candidato sorpresa para la gobernación de Buenos Aires. Promete además que si llega al poder impulsará un gigantesco plan de viviendas y rebajará el IVA del 21% actual a 18 por ciento. De reojo observa la pelea entre quienes encabezan las encuestas: por más críticas que reciba del resto de la oposición, tiene intención de sentarse a dialogar con el próximo Presidente. Sea quien sea.
A la hora de la autocrítica, el ex mandatario asegura que tal vez le faltó "marketing político" para promocionar las políticas que llevó adelante en San Luis: "La combinación de planes sociales más marketing político más 'Bailando por un Sueño' ha crecido, lamentablemente. Si al Presidente lo vamos a elegir por cómo baila y cómo tira globitos en el 'Bailando por un Sueño'... Más allá de que a Tinelli yo lo felicito porque es un extraordinario showman. Es admirable lo que logra". Promete que, aunque sea invitado, no irá a bailar a sus estudios.
A casi cinco meses de la muerte del fiscal Alberto Nisman, todavía no está claro si se suicidó o fue asesinado. Rodríguez Saá no tiene dudas: "No sé quién lo mató, pero creo que lo mataron. Para saber quién mató a una persona hay que buscar las motivaciones que pudo tener. ¿Era para robarle? No, no le robaron nada. Al otro día iba a explicar su denuncia en el Congreso".
Cuando Nisman fue hallado sin vida un día antes de exponer en el Congreso su denuncia contra la Presidente, muchos pensaron que el Gobierno estaba terminado. El propio Rodríguez Saá cree que el caso "podía derribar a un gobierno en otro país". Casi cinco meses después, admite la admirable recuperación del kirchnerismo: "Hay que reconocer que la señora Presidenta, de la cual yo soy un duro opositor, ha mostrado condiciones de liderazgo. No es el pato rengo que anunciaban algunas voces. Está gobernando y pone voluntad de gobernar. Para sorpresa de todos ha conseguido una situación de estabilidad e intención de voto bastante buena"
-¿Piensa que la Presidente va a ser candidata a algo?
-Creo que sí, me parece que va a ser candidata a diputada nacional. Me la imagino conduciendo al kirchnerismo con la misma voluntad con la que lidera el país.
-Y condicionando un poco a quien sea el Presidente...
-Obvio. Si es que no se decide por ser gobernadora de Buenos Aires.
Aunque con el tiempo cree que el kirchnerismo no podrá subsistir fuera del Gobierno, Rodríguez Saá estima que en un primer momento "va a mantener una cuota importante de poder", suficiente para condicionar al próximo jefe de Estado. Por eso reivindica su intención de sentarse a dialogar con el próximo Presidente. "El diálogo va a ser un mal necesario para el próximo gobierno. ¿Por qué no lo planteamos como una virtud republicana?", sugirió.
Su apuesta es que la eterna capacidad de supervivencia del peronismo permita una reorganización de fuerzas. Tal vez incluso quienes están fuera del PJ puedan reincorporarse a la vida partidaria. Advierte que para eso primero es necesario que el partido vuelva a ser "una escuela de formación de líderes con debate".
Con Massa muy rezagado, Daniel Scioli y Mauricio Macri se perfilan hoy como los máximos favoritos en la carrera presidencial. La mayoría de las encuestas coincide en que, con este escenario, habrá un ballottage. Por ahora, Rodríguez Saá prefiere no mostrar preferencias.
-¿A quién votaría en una segunda vuelta? ¿A Scioli o Macri?
-Voy a votar un programa.
-¿Alguno lo tiene?
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