Del Sel casi se queda sin ser embajador de Panamá

Miguel Del Sel casi entierra definitivamente su carrera política por su lengua fácil: esta tarde fue ratificado en el Senado como embajador de Panamá pero con 21 votos en contra, justificados en sus supuestas expresiones misóginas.
El rechazo fue promovido por las senadoras del Frente para la Victoria y se sumaron varios de sus compañeros hombres y pares de otros bloques.
A Del Sel le salvó su destino Miguel Pichetto. Desinteresado en sensibilidades femeninas, el jefe del bloque FpV frenó una rebelión interna que hubiera sido decisiva y hasta intentó impedir la moción en contra del cómico.
Pero no evitó otro papelón cuando intentó callar a su par Marina Riofrío. “Acá mando yo”, le gruñó a la sanjuanina, quien lejos de achicarse, le dedicó varios insultos sin micrófono y pidió la palabra con insistencia hasta obtenerla.
Lo curioso es que Riofrío viene siendo parte de la mesa chica del bloque, pero dejó claro que no lo hará sumiéndose a Pichetto.
“Integré durante muchos años la banca de mujer y no puedo aceptar como embajador a alguien que ejerció la violencia mediática y simbólica gravemente. Se burló de la diversidad sexual y mostró una precaria retórica respecto a la educación de niños y niñas”, se despachó la sanjuanina.
No pocas veces Del Sel apeló al humor para hacer campaña con frases políticamente incorrectas. Le disparó un “vieja chota hija de puta” a Cristina en una entrevista con Jey Mammon.
En un spot de campaña el año pasado no dejó pasar una. Bromeó en un taller con “traer putas” y en una escuela recomendó a los chicos a no estudiar “y terminar como yo”. Sus afiches manoteando colas de mujeres colmaron la paciencia de las legisladoras.
“Cuando uno hace humor te descontextualizan. Yo he sufrido muchos ataques, mis hijas lloraban. Y soy un hombre”, se defendió en la Comisión de Acuerdos, cuando fue interpelado por su coterránea María Sacnun.
“No podemos conformarnos con disculpas vacías. No va corrigiendo la gravedad de sus dichos”, sentenció Riofrío en el recinto.
Y no estaba sola. Norma Durango, del peronismo pampeano, pidió la palabra para acompañar y recordar las marchas de “Ni una menos”, aquel reclamo popular contra los casos de femicidios.
Pichetto pidió dejar constancia de quienes habían levantado la mano para votar en contra, temeroso de que en una votación electrónica varios de los suyos se torcieran y el pliego de Del Sel se cayera.
Autodefinido como interlocutor de los gobernadores, estaba claro que el rionegrino no quería tirar una piedra con los embajadores.
Tanta era la tensión que muchas mujeres miraban a sus colegas con cara de furia por no rechazar el pliego. Ubicada en el sector de la oposición, Durango le clavó los ojos a las senadores radicales, que muy disciplinadamente se apartaron del tema.
Desde la presidencia de la sesión, Federico Pinedo leyó los nombres de los detractores de Del Sel y se escucharon varios gritos “anóteme a mí”.
La lista final arrojó 21 votos en contra. Por el FpV lo hicieron Virginia García, Marina Riofrío, Sigrid Kunath, Ana Almirón, María Sacnun, María Inés Pilatti, Anabel Fernández Sagasti, Ruperto Godoy, María Ester Labado, José Miguel Mayans, Liliana Fellner, María Ester Labado, Hilda Aguirre, Graciela De La Rosa, Inés Blas, Beatriz Mirkin, Mirtha Teresita Luna, Silvina García Larraburu y Nancy González.
También dejaron constancia de sus votos negativos Durango y Carlos Saúl Menem, quien reapareció y curiosamente no acompañó a Del Sel, con quien tantas veces se divirtió en sus años de presidente. LPO vio que también votó en contra la massista Miriam Boyadján. Pero no sobraba voluntad de hilar fino. Era peligroso para todos.

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