Empresas y Macri jugados a un dogma de fe para que la economía mejore
Por:
GUILLERMO KOHAN
Jueves 28 de
Abril 2016
Si ganamos las elecciones el año que viene, tomamos en serio el poder y así van a llegar todas las reformas que nos reclaman los que tienen que decidirse a invertir y traer el dinero a la Argentina". En esos términos bien realistas se habla estas horas en Casa de Gobierno.
Es lo que repiten los funcionarios a los empresarios e inversores cada vez que pisan Casa Rosada para una entrevista con el poder. En el mundo económico, desde luego, la ilusión está intacta. Confirmar un triunfo de Mauricio Macri en las legislativas de 2017 (las PASO son en agosto) supone para los inversores mayores certezas en términos de los derechos de propiedad en la Argentina y la valuación de los activos, a la vez de un clima político y de negocios más democrático y plural, menos autoritario y estatista. Más inversión, menos pobreza.
Claro que para ganar las elecciones la economía debe mejorar. Y allí la cuestión se acerca a menudo a una discusión que termina casi en un dogma de Fe últimamente. En eso coinciden opiniones dentro y fuera de la Rosada. La economía tiene que mejorar porque tiene que mejorar. "Porque lo dijo Alfonso y yo le creo", responde el Presidente.
Todos destacan los avances: se levantó el cepo, aumentaron fuerte las tarifas, se liberó el mercado de cambios, terminó el default y hay generoso crédito externo para el país. Pero la inflación no cede, la inversión no aparece y el clima político y social comienza a entibiarse. Subsisten interrogantes porque pasan los meses y la reactivación se observa lejana. Como en esos momentos de una partida de golf, van pasando los hoyos y no vienen los pares. La partida es larga, y es cierto que falta para votar. Tampoco tanto, las PASO son en agosto del 2017, 16 meses.
El Gobierno y el equipo económico reiteran que lo peor va pasando y que hacia la primavera la inflación estará bajando y la actividad comenzando a recuperar. ¿Por qué? Porque la herencia inflacionaria va cediendo, se corrigieron las distorsiones básicas y habrá ingreso de dólares financieros, del campo y de los argentinos del exterior. Creer o reventar. Un dogma de Fe.
En la calle el futuro está más opinado. Se observa que la inflación no obedece solamente al sinceramiento de tarifas. El dólar se congeló con las súper tasas del Banco Central y los precios no se detuvieron. La emisión monetaria continúa para financiar el déficit, los subsidios aumentan en lugar de caer, reapareció una efervescencia sindical que lleva todas las paritarias entre 30 y 35% de aumentos que las empresas tratarán de trasladar a precios, los impuestos hace 5 años están indexados al 30% porque tampoco este gobierno cumplió y mantiene la confiscación de no permitir el ajuste por inflación para determinar el impuesto a las ganancias, continúan las subas en combustibles y la percepción general es que el ajuste en cuotas del desastre económico que dejó Cristina todavía no terminó.
Incluso algunos ejecutivos muy en contacto con Presidencia opinan ácidamente sobre la gestión de sus ex colegas: la semana pasado uno de ellos se confesó ante sus pares: "Dónde está el gobierno de los CEOS", se preguntaba. "Acá nadie coordina nada: ¿Alguien sabe a qué se dedican Gustavo Lopetegui y Mario Quintan? Cada ministro hace su juego. Prat Gay pide con lógica que bajen las tasas y Sturzzenegger se hace el Bernanke, sacando comunicados como si manejara la Reserva Federal".
Las internas en el Gobierno alcanzan hasta la organización de los picados de fútbol entre ministros y funcionarios. Se observa que los fallos arbitrales suelen beneficiar al equipo del jefe de gabinete, Marcos Peña, en tanto que nadie entiende por qué el requerido Mac Allister es obligado a jugar para ese equipo de Casa Rosada, en lugar de ocupar su lugar natural en el equipo de los funcionarios que no integran Presidencia.
Volviendo a la economía como eje central para el triunfo de Macri el año próximo, un dato verdaderamente preocupante es el efecto de las inundaciones y el exceso de humedad que afecta fuertemente la cosecha.
Las pérdidas podrían superar este año los u$s 5000 millones. Un golpe durísimo para la recuperación económica este año, que desde el Gobierno se intentará compensar con más crédito blando y obra pública. De hecho, el Banco Nación prepara una noticia de impacto político: lanzará préstamos hipotecarios a 20 años y con tasa fija casi regalada los primeros tres años (entre 15% y 17% anual). Tendrán que limitarlo a quienes compren su primera vivienda, porque estiman un cupo inicial de 20 mil créditos frente a una demanda potencial de más de 100 mil familias. Será obviamente Mauricio Macri el encargado de anunciar la novedad.
Menos dólares del campo, un déficit fiscal que no se logra reducir y un incipiente atraso cambiario que vuelve a complicar a la Argentina productiva son algunas realidades de la hora que alimentan la incertidumbre. Financiar el desequilibrio con deuda pública en dólares puede ayudar, pero tampoco es la mejor señal para los inversores en el mediano plazo. Se espera que, en ese escenario, el Gobierno no demore el blanqueo de capitales para facilitar las inversiones y mejorar la recaudación.
Los primeros borradores que trascendieron lucen esquemas demasiado onerosos, sobre todo para la clase media que fue obligada a resguardar sus ahorros de la inflación y de los intentos de incautación de los sucesivos gobiernos en los últimos años, y que ahora se los quiere penalizar con una tasa excesiva que puede terminar ahuyentando a quienes quieran regularizar o traer inversiones al país
Claro que para ganar las elecciones la economía debe mejorar. Y allí la cuestión se acerca a menudo a una discusión que termina casi en un dogma de Fe últimamente. En eso coinciden opiniones dentro y fuera de la Rosada. La economía tiene que mejorar porque tiene que mejorar. "Porque lo dijo Alfonso y yo le creo", responde el Presidente.
Todos destacan los avances: se levantó el cepo, aumentaron fuerte las tarifas, se liberó el mercado de cambios, terminó el default y hay generoso crédito externo para el país. Pero la inflación no cede, la inversión no aparece y el clima político y social comienza a entibiarse. Subsisten interrogantes porque pasan los meses y la reactivación se observa lejana. Como en esos momentos de una partida de golf, van pasando los hoyos y no vienen los pares. La partida es larga, y es cierto que falta para votar. Tampoco tanto, las PASO son en agosto del 2017, 16 meses.
El Gobierno y el equipo económico reiteran que lo peor va pasando y que hacia la primavera la inflación estará bajando y la actividad comenzando a recuperar. ¿Por qué? Porque la herencia inflacionaria va cediendo, se corrigieron las distorsiones básicas y habrá ingreso de dólares financieros, del campo y de los argentinos del exterior. Creer o reventar. Un dogma de Fe.
En la calle el futuro está más opinado. Se observa que la inflación no obedece solamente al sinceramiento de tarifas. El dólar se congeló con las súper tasas del Banco Central y los precios no se detuvieron. La emisión monetaria continúa para financiar el déficit, los subsidios aumentan en lugar de caer, reapareció una efervescencia sindical que lleva todas las paritarias entre 30 y 35% de aumentos que las empresas tratarán de trasladar a precios, los impuestos hace 5 años están indexados al 30% porque tampoco este gobierno cumplió y mantiene la confiscación de no permitir el ajuste por inflación para determinar el impuesto a las ganancias, continúan las subas en combustibles y la percepción general es que el ajuste en cuotas del desastre económico que dejó Cristina todavía no terminó.
Incluso algunos ejecutivos muy en contacto con Presidencia opinan ácidamente sobre la gestión de sus ex colegas: la semana pasado uno de ellos se confesó ante sus pares: "Dónde está el gobierno de los CEOS", se preguntaba. "Acá nadie coordina nada: ¿Alguien sabe a qué se dedican Gustavo Lopetegui y Mario Quintan? Cada ministro hace su juego. Prat Gay pide con lógica que bajen las tasas y Sturzzenegger se hace el Bernanke, sacando comunicados como si manejara la Reserva Federal".
Las internas en el Gobierno alcanzan hasta la organización de los picados de fútbol entre ministros y funcionarios. Se observa que los fallos arbitrales suelen beneficiar al equipo del jefe de gabinete, Marcos Peña, en tanto que nadie entiende por qué el requerido Mac Allister es obligado a jugar para ese equipo de Casa Rosada, en lugar de ocupar su lugar natural en el equipo de los funcionarios que no integran Presidencia.
Volviendo a la economía como eje central para el triunfo de Macri el año próximo, un dato verdaderamente preocupante es el efecto de las inundaciones y el exceso de humedad que afecta fuertemente la cosecha.
Las pérdidas podrían superar este año los u$s 5000 millones. Un golpe durísimo para la recuperación económica este año, que desde el Gobierno se intentará compensar con más crédito blando y obra pública. De hecho, el Banco Nación prepara una noticia de impacto político: lanzará préstamos hipotecarios a 20 años y con tasa fija casi regalada los primeros tres años (entre 15% y 17% anual). Tendrán que limitarlo a quienes compren su primera vivienda, porque estiman un cupo inicial de 20 mil créditos frente a una demanda potencial de más de 100 mil familias. Será obviamente Mauricio Macri el encargado de anunciar la novedad.
Menos dólares del campo, un déficit fiscal que no se logra reducir y un incipiente atraso cambiario que vuelve a complicar a la Argentina productiva son algunas realidades de la hora que alimentan la incertidumbre. Financiar el desequilibrio con deuda pública en dólares puede ayudar, pero tampoco es la mejor señal para los inversores en el mediano plazo. Se espera que, en ese escenario, el Gobierno no demore el blanqueo de capitales para facilitar las inversiones y mejorar la recaudación.
Los primeros borradores que trascendieron lucen esquemas demasiado onerosos, sobre todo para la clase media que fue obligada a resguardar sus ahorros de la inflación y de los intentos de incautación de los sucesivos gobiernos en los últimos años, y que ahora se los quiere penalizar con una tasa excesiva que puede terminar ahuyentando a quienes quieran regularizar o traer inversiones al país
Con información de
CRONISTA

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