¿El blanqueo viene peor de lo previsto?: el Gobierno pelea con los bancos y da la primera señal de nerviosismo

Martes 04 de Octubre 2016

El mercado asistió ayer a un "deja vu" de las peleas entre Cristina Kirchner y los bancos, aquellas que ocurrían cada vez que ante un movimiento del tipo de cambio la ex mandataria acusaba de conspiración y sabotaje a las a las entidades financieras. Parecía que eso no iba a repetirse en un gobierno que se jacta de ser "market friendly", pero cuando el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, abandonó las insinuaciones y acusó explícitamente a los bancos de trabajar para el fracaso del blanqueo de capitales, todos en la City entendieron que el clima había cambiado abruptamente.

 
 
Tras el cierre de la suscripción del bono de menor plazo del blanqueo de capitales con una muy baja performance, el Gobierno salió a ajustar el engranaje y cruzó con dureza a los bancos, a quienes acusó de atentar contra el éxito de la gran empresa en la que se embarcó la gestión de Cambiemos.
 
El título era una de las alternativas que podían elegir quienes buscaban evitar el pago del impuesto del 10% que rige para declarar una cuenta bancaria o dinero en efectivo. Si bien en el Palacio de Hacienda esperaban este resultado -la apuesta del equipo económico esta puesta en el ingreso de dinero en efectivo mediante el desembolso del tributo o a través del bono de largo plazo-buscan ajustar todos los mecanismos para garantizar que los próximos cierres sí sean exitosos. 
 
Si bien los expertos financieros habían señalado al bono que cerró, orientado a quienes deseaban evitar el pago del impuesto especial del 5%, 10% o 15% del monto a blanquear, como la peor opción, lo cierto es que el Gobierno esperaba mejores resultados. 
 
La semana pasada ya había trascendido el clima de malestar del Gobierno con los bancos. En el marco de una entrevista, el secretario de Finanzas, Luis Caputo, había deslizado que recibieron "quejas" de los clientes por supuestas trabas. "Es raro porque los bancos dicen que hacen todo, pero la gente dice que va a los bancos y por poco no los expulsan. Así que no sé... pero quejas hay", manifestó con cierta ironía el funcionario.
 
Tras el primer cierre, el Gobierno salió a reforzar el "pedido de cooperación". No hubo, esta vez, mensajes encubiertos o solapados. Las definiciones fueron claras y el emisor fue Prat Gay.
 
Ocurre que el costo político del fracaso del blanqueo sería altísimo: el régimen, que se extenderá hasta el 31 de marzo, va de la mano del proyecto para pagarles la "reparación histórica" por los juicios que los jubilados ganaron contra el Estado.
 
En el marco de una entrevista coyuntural por los primeros resultados, el máximo responsable del equipo económico acusó a las entidades bancarias de no cooperar, de dificultar el proceso, de aumentar el papelerío y los requerimientos e incluso de atentar contra sus propios intereses como entidades financieras. 
 
Tal como suele suceder cuando se producen estos tironeos, los bancos evitaron hacer declaraciones explícitas y no respondieron de manera oficial. Sin embargo, en charlas informales con periodistas se defienden y advierten que los requisitos que les piden a sus clientes y que enlentecen el procedimientos son los mínimos necesarios para garantizar que no se blanquee dinero del narcotráfico o del terrorismo. 
 
En todo caso, si algo quedó claro después del intercambio es que en el equipo económico del Gobierno hay nerviosismo. Ya no se respira la euforia que reinaba hace algunas semanas, cuando se filtraban estimaciones extraoficiales en el sentido de que el volumen de dinero a blanquear podría llegar a u$s60.000 millones. Ahora, está en duda si el dinero que se pueda recaudar será suficiente para pagar la reparación histórica para los jubilados y otras urgencias financieras. 
 
La embestida oficial
En una catarata de definiciones cargadas de calificativos algo exótica en el estilo medido y "buena onda" con el que el Gobierno lleva adelante la agenda pública, Prat Gay aceptó que "no hay cooperación de parte de los bancos" para llevar adelante el régimen de exteriorización de capitales lanzado por el gobierno nacional.
 
El enojo del funcionario pareció mayor al señalar una contradicción: "quien más dificulta este proceso de sinceramiento son los mismos bancos que debieran beneficiarse".
 
También indicó que "los bancos piden papeles que nadie les pide a los bancos", en referencia a ciertos requerimientos que se les hizo a los clientes en los últimos días y consideró que "tienen aparentemente el temor de que algún día alguien vaya a investigar más allá".
 
Al respecto, el ministro reiteró la línea que baja desde hace meses el Gobierno: que el blanqueo será un "punto final" para la investigación de los delitos fiscales. "Lo que hay que hacer es leer la ley y lo que dice es que mientras no haya un delito diferente del de evasión, la deuda con el fisco está totalmente saldada, hay secreto fiscal y bancario".
 
Astuto, Prat Gay acusó a los bancos de atentar contra sus propios intereses: "A los bancos les conviene que ingresen al sistema, porque con ellos después pueden prestar y sacar una renta".
 
A su criterio, lo que sucede con los bancos y el blanqueo "es un ejemplo de lo que cuesta avanzar en una Argentina tan atravesada en el último tiempo".
 



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