Procesan a policías de la comisaría 51 por encubrir prostíbulos y cobrar coimas
Martes 22 de
Noviembre 2016
El jefe, dos subjefes y otros tres uniformados fueron procesados con prisión preventiva, acusados de conformar una asociación ilícita para encubrir a un prostíbulo y cobrar a negocios de la zona a cambio de protección, informaron fuentes judiciales.
La decisión fue del juez de instrucción porteño Alberto Baños y recayó sobre el comisario Héctor Palacio (47), los subcomisarios Leonardo Avallay (42) y Diego Moschetto (41), el cabo Alfredo Gonzalo Orbe Carmona (36), el oficial ayudante Gabriel Damián Nieves (26) y el suboficial escribiente Pedro Cataldo (54).
En la misma resolución, a la que accedió Télam, también fueron procesados con prisión preventiva el dueño del prostíbulo "Pampita", Antonio Chiaradía, (70) y el encargado del local, José Daguerre (57), y tanto ellos como los policías fueron embargados por hasta un millón de pesos.
"El cúmulo de evidencias no resiste el menor análisis, se ha desmoronado el negocio espurio montado, ha salido a la luz "˜Pampita", la venta de vigilancia, el hacer todo lo que no se debe y más, para que el "negocio" siga funcionando", sostuvo Baños en su resolución.
"Pampita" es el prostíbulo que, según creen los investigadores, pagaba a la Policía para que lo dejaran funcionar en una exclusiva zona del barrio de Belgrano, y "todo delante de policías de parada", advirtió el magistrado.
Remarcó que ante la Justicia y una vez detenidos "aquellos funcionarios probos y eficientes", dijeron que no les constaba que ello ocurría.
Los policías "pretendieron colocarse en situación de funcionarios probos y eficientes, cuando el plexo probatorio indica lo contrario", concluyó el juez.
Los policías quedaron procesados por integrar una "asociación ilícita" (Palacio como jefe) y por otros delitos como "falsedad ideológica, encubrimiento agravado, incumplimiento de los deberes de funcionario público y extorsión".
Al dueño y al encargado de "Pampita", en tanto, se los halló responsables de los delitos de "facilitación de la prostitución", en tanto que al primero también se lo procesó por "amenazas simples reiteradas y amenazas coactivas" contra la dueña de una pizzería.
"Las pruebas colectadas, el resultado de los registros domiciliarios, lo que surge de las escuchas telefónicas y aún, de sus propios dichos cuando la espontaneidad de la pregunta y respuesta traiciona el subconsciente, son de una contundencia tal que exime de más comentarios", agregó el juez.
Los policías fueron detenidos el 4 de noviembre último mientras se hallaban en funciones en la seccional policial ubicada en Artilleros 2081, a pocas cuadras de la cancha de River Plate.
Todos ellos fueron acusados de brindar protección al prostíbulo "Pampita", ubicado en La Pampa 687, en el barrio porteño de Belgrano, zona de jurisdicción de la comisaría.
Además en la investigación que llevó adelante el fiscal José María Campagnoli, a los policías se les imputó cobrar una suma fija a comerciantes de la zona, restaurantes y negocios, a cambio de "brindar protección y vigilancia exclusiva".
Según las denuncias y la investigación del fiscal, aquellos que se negaban a pagar habrían sido víctimas de robos.
Los cinco policías ya fueron pasados a disponibilidad por decisión del Ministerio de Seguridad porteño, ya que se trata de efectivos de la Policía Federal transferida a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La causa se inició tras una denuncia de una mujer que alquilaba a Chiaradía un local ubicado al lado de "Pampita", que funcionaba como pizzería, y que tuvo serios inconvenientes con su locador porque le prohibía colocar cámaras de seguridad, luces, etc.
Luego la mujer determinó que en un edificio que se encuentra en Castañeda al 1800, a la vuelta de "Pampita", generalmente ingresaban mujeres que trabajan en el prostíbulo junto a clientes para tener sexo a cambio de dinero y por eso el dueño no quería ninguna cámara.
En tanto, un policía de la seccional 51a. denunció que veía a sus superiores y subalternos ingresar al prostíbulo con el uniforme, retirar botellas de champagne y volver a subir al móvil, por lo que creía que había una "protección exclusiva" hacia el local y sus dueños.
A raíz de esto se intervinieron los teléfonos de los policías y se pudo determinar que cobraban a los comerciantes para darles seguridad, mientras que se obtuvieron pruebas contra los dueños del prostíbulo acerca del manejo del "negocio".
Estos procesamientos se suman a los dictados ayer por el juez de instrucción Ricardo Farías contra el ex comisario de la seccional 35a. (actualmente prófugo) y otros tres policías por una maniobra similar en Núñez y Saavedra.
Con información de
telam

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