Un joven tuvo 500 hijos en la Primera Guerra Mundial
Domingo 04 de
Agosto 2013

Una doctora británica ayudó a cientos de mujeres cuyos esposos sufrieron traumas de guerra y no podían tener vida sexual: les llevaba a un hombre para procrear
La Primera Guerra Mundial acabó con la vida de millones de soldados en diversas naciones. Los que tuvieron más suerte, regresaron a sus hogares para intentar recomponer sus vidas y sin grandes dificultades, como la de reanudar la vida conyugal con sus esposas, a las que no veían desde hacía años.
Sin embargo, muchos de ellos sentían que ya ni siquiera podían satisfacerlas, bien por incapacidad física o porque habían quedado en estado de shock tras presenciar tantos horrores. El portal Daily Mail contó que Helena Wright, una doctora británica pionera en educación y terapia sexual, fue quien reparó en la necesidad y el abandono de estas mujeres, que veían frustrados sus deseos de ser madres y formar una familia.
La solución era fácil pero controvertida para la época. Fue al final de la guerra, cuando Wright comenzó a buscar al candidato ideal para cumplir esa misión solidaria. Finalmente, el encargado fue un joven de 20 años llamado Derek, al que la doctora conoció a través de su esposa, Suzanne.
Las mujeres necesitadas se ponían en contacto con Helena Wright, que les concertaba una cita con el muchacho a cambio de su promesa de silencio y 10 libras. Cada cita se fijaba de acuerdo con las fechas óptimas para concebir de cada mujer y rara vez se repetía.
Para cada servicio, Derek se vestía con traje oscuro, camisa blanca, pajarita de lunares y sombrero. “Los buenos modales, su sonrisa y entusiasmo hacían el resto”, contó el periodista Paul Spicer en la publicación. De esa forma, el joven visitó a unas 500 mujeres y cada vez que un hijo suyo llegaba al mundo, recibía un telegrama de la doctora Wright informándole.
La solución era fácil pero controvertida para la época. Fue al final de la guerra, cuando Wright comenzó a buscar al candidato ideal para cumplir esa misión solidaria. Finalmente, el encargado fue un joven de 20 años llamado Derek, al que la doctora conoció a través de su esposa, Suzanne.
Las mujeres necesitadas se ponían en contacto con Helena Wright, que les concertaba una cita con el muchacho a cambio de su promesa de silencio y 10 libras. Cada cita se fijaba de acuerdo con las fechas óptimas para concebir de cada mujer y rara vez se repetía.
Para cada servicio, Derek se vestía con traje oscuro, camisa blanca, pajarita de lunares y sombrero. “Los buenos modales, su sonrisa y entusiasmo hacían el resto”, contó el periodista Paul Spicer en la publicación. De esa forma, el joven visitó a unas 500 mujeres y cada vez que un hijo suyo llegaba al mundo, recibía un telegrama de la doctora Wright informándole.

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