A cinco días de las elecciones, crece la polémica por el robo a la casa de Massa

El caso se conoció el domingo a través de una publicación del diario Página 12. Un día más tarde el intendente de Tigre convocó a una conferencia de prensa en donde mostró imágenes del hecho y aclaró que no lo había hecho antes por un pedido del fiscal. Si bien dijo que no creía que el robo estuviera vinculado con la campaña, elevó un sugestivo mensaje:"No nos van a amedrentar".
Con el correr de las horas se sumaron declaraciones y acusaciones cruzadas con el gobierno nacional. En una primera instancia fue el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien habló de una "operación política" y puso en el tapete las primeras versiones de que el prefecto Alcides Gorgonio Díaz tendría un vínculo con la familia Massa.
Esta mañana fue el senador Aníbal Fernández el que tomó la pista y fue mucho más allá: recordó que cuando era ministro del Interior Massa le había pedido una gestión para que Gorgonio Díaz sea designado como seguridad en el barrio Isla del Sol, en donde viven el intendente y su esposa.
Además, aseguró que la mujer del prefecto, una señora llamara María Esther Martínez, está registrada como empleada doméstica a nombre de Malena Galmarini, esposa de Sergio Massa.
Sin embargo, Sebastián Galmarini, cuñado de Massa, desmintió en radio Rivadavia cualquier tipo de relación: "No hay ningún vínculo. Es el mismo vínculo que vos podes tener con el portero de tu edificio. Eso no lo autoriza a entrar a tu casa con un arma".
Berni también se refirió a las versiones que indicaban que el robo en la casa de Massa surge de una interna en el área de Seguridad entre diferentes oficinas de inteligencia. "Massa no parecía una víctima, sino un empresario de cámaras de vigilancia haciendo lobby", declaró este martes.
El secretario de Seguridad de Tigre, Diego Santillán, admitió que Martínez trabaja en la casa de la familia Massa, pero negó cualquier tipo de vínculo entre ella y el prefecto detenido por el robo.
"Andan carpeteando y poniendo datos de la inscripción de una persona que trabaja hace 15 años como doméstica en al casa de Sergio y la quieren mezclar con esta persona y no tienen nada que ver", aseguró.
Santillán también negó que el prefecto sea propietario de un local comercial en donde se promociona la campaña de Massa. Según dijo, dicho cartel está instalado en un departamento de una vecina que mandó un mail a la Intendencia para manifestar su respaldo a la gestión.
"Ayer partimos de la base de que queríamos pensar bien, pero cuando escucho declaraciones que plantean nulidades, y las cosas que dice Berni... me parece muy extraño todo esto", lanzó Santillán.
La provincia de Buenos Aires también asumió un rol en la polémica. El ministro de Seguridad se sumó a las críticas de Berni y pidió remover al fiscal de la causa porque a su entender su desenvolvimiento fue irregular en el caso.
Marcela Durrieu, suegra del intendente y candidata a concejal, también habló del caso y lo describió como una "intimidación mafiosa". No obstante la mujer admitió que el prefecto detenido era un conocido de la zona porque había trabajado como jefe de seguridad del barrio privado hace seis años.
El hecho no pasó inadvertido para el resto de los candidatos. Margarita Stolbizer, Martín Insaurralde y Francisco De Narváez plantearon algunas objeciones a la estrategia de Massa de silenciar el hecho durante casi 20 días.
Versiones van, versiones vienen, mucho enojo, pocas certezas y cero propuestas. La recta final hacia las primarias en la provincia de Buenos Aires parece haberse contaminado con lo peor de la política y una polémica que poco les aporta a los ciudadanos que deberán elegir un candidato en las urnas.

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