Papa Francisco
"Fe y violencia son incompatible"
Domingo 18 de
Agosto 2013

Pide de nuevo la paz en Egipto y recuerda que la fe no es una cosa decorativa en la vida
Aunque no fue tan intensísimo el calor como en jornadas previas, el ferragosto romano también apretó ayer pero eso no hizo que la afluencia de peregrinos a la plaza de San Pedro disminuyera.
Por miles se acercaron de nuevo a participar en el rezo del Ángelus dirigido por el Papa Francisco. Antes de la oración, el Pontífice quiso aclarar el Evangelio de la jornada, unas palabras de Cristo que, como el Papa Francisco dijo, «hay que explicar, de lo contrario pueden generar malentendidos». Se trata del momento en el que Jesucristo asegura que ha venido a traer la división al mundo. El Papa Francisco aseguró que esta afirmación significa que «la fe no es una cosa decorativa, ornamental, como una tarta a la que se le añade crema; no se decora la vida con un poco de religión». Las directas y didácticas palabras del Papa fueron muy bien entendidas por los asistentes al rezo en la plaza que interrumpieron el discurso de Francisco para aplaudir con ímpetu la explicación del Pontífice.
«La fe supone elegir a Dios como criterio base de la vida», indicó el Papa quien señaló que, según este criterio, seguir a Jesús es renunciar «al mal, al egoísmo y elegir el bien, la verdad y la justicia incluso cuando requiere sacrificio y renuncia a los propios intereses». Esto es realmente lo que divide, tal y como dijo Francisco, «incluso los lazos más estrechos». Por eso, Jesús es «signo de contradicción» pero no de división. Porque, después de que Dios viniera al mundo, dijo el Papa, «no podemos hacer como si no lo conociéramos». Él trae la paz pero esta paz «no es neutralidad, no es la paz de los sepulcros» aseguró Francisco, que apostilló: «Esta paz no es un acuerdo a cualquier precio».
De forma enérgica, el Papa continuó con su relato para indicar que estas palabras de Cristo —«¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Pues os digo que no, sino división»—, no suponen que el Evangelio autorice el uso de la fuerza porque la fuerza del cristiano no es física. «Es precisamente lo contrario: la fuerza del cristiano es la fuerza de la verdad y del amor». «Es una fuerza que supone renunciar a la violencia», concluyó su argumento el Papa insistiendo, además, en que «fe y violencia son incompatibles».
Francisco quiso aludir de nuevo a una de las situaciones que están sacudiendo con mayor virulencia el panorama internacional. El Papa volvió a solicitar la paz en Egipto. Instó además a los presentes en la plaza a unirse a su rezo a la Virgen María para que cese la violencia en el país. Renovó su petición, hecha el jueves en Castel Gandolfo, por la paz, la reconciliación reconciliación y el diálogo «para aquella querida tierra». Atento a la actualidad internacional, el Papa también recordó la tragedia del ferry que chocó en Filipinas contra un buque mercante. Un accidente en el que han perdido la vida más de 40 personas y, al menos, otras 170 siguen desaparecidas. El Papa pidió por todas las víctimas «y sus familias, ¡con tanto dolor!».
«La fe supone elegir a Dios como criterio base de la vida», indicó el Papa quien señaló que, según este criterio, seguir a Jesús es renunciar «al mal, al egoísmo y elegir el bien, la verdad y la justicia incluso cuando requiere sacrificio y renuncia a los propios intereses». Esto es realmente lo que divide, tal y como dijo Francisco, «incluso los lazos más estrechos». Por eso, Jesús es «signo de contradicción» pero no de división. Porque, después de que Dios viniera al mundo, dijo el Papa, «no podemos hacer como si no lo conociéramos». Él trae la paz pero esta paz «no es neutralidad, no es la paz de los sepulcros» aseguró Francisco, que apostilló: «Esta paz no es un acuerdo a cualquier precio».
De forma enérgica, el Papa continuó con su relato para indicar que estas palabras de Cristo —«¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Pues os digo que no, sino división»—, no suponen que el Evangelio autorice el uso de la fuerza porque la fuerza del cristiano no es física. «Es precisamente lo contrario: la fuerza del cristiano es la fuerza de la verdad y del amor». «Es una fuerza que supone renunciar a la violencia», concluyó su argumento el Papa insistiendo, además, en que «fe y violencia son incompatibles».
Francisco quiso aludir de nuevo a una de las situaciones que están sacudiendo con mayor virulencia el panorama internacional. El Papa volvió a solicitar la paz en Egipto. Instó además a los presentes en la plaza a unirse a su rezo a la Virgen María para que cese la violencia en el país. Renovó su petición, hecha el jueves en Castel Gandolfo, por la paz, la reconciliación reconciliación y el diálogo «para aquella querida tierra». Atento a la actualidad internacional, el Papa también recordó la tragedia del ferry que chocó en Filipinas contra un buque mercante. Un accidente en el que han perdido la vida más de 40 personas y, al menos, otras 170 siguen desaparecidas. El Papa pidió por todas las víctimas «y sus familias, ¡con tanto dolor!».
Con información de
ABC

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