El Asad y sus aliados prometen represalias por el ataque

La operación militar norteamericana ha agravado la crisis entre las dos ramas predominantes del islam en la zona. Una mayoría de países suníes, liderados por Arabia Saudí, apoya algún tipo de intervención armada contra Damasco. En una comparecencia en el Capitolio la semana pasada, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, reveló que varios países árabes se han ofrecido a pagar el coste del ataque. “Tal es su dedicación”, dijo. El eje chií partidario de El Asad, al que guía Irán, ha advertido de las graves consecuencias de una operación armada.
Durante su visita a Irak, un país de mayoría chií que ha intentado mantenerse al margen del conflicto interno sirio, el ministro iraní Zarif dijo estar preocupado por el “belicismo en la región”, según informa Reuters. El líder supremo de la revolución iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ha advertido en varias ocasiones contra un ataque. La semana pasada dijo que EE UU sufrirá “grandes pérdidas” si pasa a la acción, y tachó el supuesto ataque químico del 14 de agosto, que ha llevado a Obama a decantarse por intervenir en Siria, de mero “pretexto”.
Los mismos argumentos blandió El Asad en su última entrevista concedida a la prensa internacional. Recientemente, ante la inminencia de un ataque, el presidente ha emprendido una campaña de defensa pública de su posición en el conflicto. “No hay pruebas de que haya usado armas químicas contra mi gente en este conflicto”, le dijo a Charlie Rose, de la televisión norteamericana PBS. Tras advertir de que sus aliados contemplan “represalias”, pidió a los estadounidenses que le pidan al Congreso y sus líderes en Washington “que no autoricen un ataque”.
Los medios libaneses e israelíes han informado en los pasados días de la preparación de planes de contingencia por parte de Damasco, Teherán y la milicia chií Hezbolá, que controla el gobierno de Líbano, para responder de forma coordinada a un posible ataque norteamericano a El Asad. El rotativo libanés Al Akhbar ha informado de la movilización de operativos de Hezbolá ante la inminencia de ese ataque. Según esos informes, los objetivos lógicos serían intereses norteamericanos, como misiones diplomáticas, o los aliados más fieles de Washington en la zona.
En Israel, el Gobierno de Benjamín Netanyahu decidió desplegar este domingo por primera vez una batería del escudo antimisiles en Jerusalén. Aun así, las Fuerzas de Defensa israelíes están convencidas de que, aparte de la retórica lógica previa a un ataque, las posibilidades de que El Asad ataque Israel son muy pocas, dada la respuesta que tiene garantizada.
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