Descubrieron sal de mesa en una de las lunas de Júpiter
Martes 18 de
Junio 2019
Si probaras un pedacito de la superficie de luna de Júpiter, Europa, percibirías uno de los sabores más familiares en la Tierra: el de la sal de mesa.
Hallazgos recientes sugieren que la capa de hielo que cubre a Europa contiene cloruro de sodio (NaCl), el principal componente de la sal que usamos en nuestras comidas.
El descubrimiento fue realizado por científicos de la NASA y del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y fue publicado en la revista Science Advances el pasado miércoles.
Pero ¿cómo detectaron la presencia de sal de mesa en la luna Europa y por qué es importante?
Gracias a las imágenes que enviaba la sonda Galileo a mediados de los 90, los científicos saben que algunas partes de la superficie de Europa son de color amarillo.
Pero la sonda Galileo no sólo enviaba fotos, sino también datos recogidos por su espectrómetro infrarrojo.
Esta información permitió descubrir que la superficie de la luna Europa tiene una capa gruesa de hielo y que debajo de esta capa hay un amplio océano.
Al analizar los datos del espectrómetro, parecía que una de las sustancias de la capa de hielo era sulfato hidratado de magnesio, o lo que conocemos como “sales de Epsom”, usadas como nutrientes del suelo para la agricultura, como sales de baño y para fines médicos.
Pero estas sales de Epsom no explicaban el color amarillo de algunas zonas de la luna que se veían en las fotos.
En 2015, Kevin Hand, uno de los autores del estudio, y Robert Carlson, ambos astrónomos de la NASA, hicieron un experimento con sal de mesa (cloruro de sodio), sometiéndola a las mismas condiciones que tendría en la luna Europa.
Irradiaron la sal con electrones y vieron que adquiría una tonalidad amarilla, similar a la que se aprecia en la famosa luna de Júpiter.
Pero la coincidencia de color no era suficiente para probar que se trataba de sal de mesa (cloruro de sodio).
Entre mayo y agosto de 2017, Samantha Trumbo, autora principal del estudio, recurrió al Telescopio Hubble para observar la superficie de Europa y despejar las dudas.
Los datos del Hubble coincidieron con los del experimento de la sal de mesa de la NASA. Estos resultados permitieron inferir la presencia de cloruro de sodio también en la luna de Júpiter.
Pero ¿significa el hecho de que haya cloruro de sodio en la corteza de hielo de Europa que también lo hay en el océano que hay debajo de esta capa?
No necesariamente, pero si se comprueba que este cloruro de sodio sí proviene del océano de Europa, podría significar que el océano del satélite es más similar al océano de la Tierra.
Entonces, ¿el océano de Europa podría albergar vida igual que los mares de la Tierra?
Esta semejanza sí podría ser positiva para las condiciones que harían posible la vida.
El descubrimiento fue realizado por científicos de la NASA y del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y fue publicado en la revista Science Advances el pasado miércoles.
Pero ¿cómo detectaron la presencia de sal de mesa en la luna Europa y por qué es importante?
Gracias a las imágenes que enviaba la sonda Galileo a mediados de los 90, los científicos saben que algunas partes de la superficie de Europa son de color amarillo.
Pero la sonda Galileo no sólo enviaba fotos, sino también datos recogidos por su espectrómetro infrarrojo.
Esta información permitió descubrir que la superficie de la luna Europa tiene una capa gruesa de hielo y que debajo de esta capa hay un amplio océano.
Al analizar los datos del espectrómetro, parecía que una de las sustancias de la capa de hielo era sulfato hidratado de magnesio, o lo que conocemos como “sales de Epsom”, usadas como nutrientes del suelo para la agricultura, como sales de baño y para fines médicos.
Pero estas sales de Epsom no explicaban el color amarillo de algunas zonas de la luna que se veían en las fotos.
En 2015, Kevin Hand, uno de los autores del estudio, y Robert Carlson, ambos astrónomos de la NASA, hicieron un experimento con sal de mesa (cloruro de sodio), sometiéndola a las mismas condiciones que tendría en la luna Europa.
Irradiaron la sal con electrones y vieron que adquiría una tonalidad amarilla, similar a la que se aprecia en la famosa luna de Júpiter.
Pero la coincidencia de color no era suficiente para probar que se trataba de sal de mesa (cloruro de sodio).
Entre mayo y agosto de 2017, Samantha Trumbo, autora principal del estudio, recurrió al Telescopio Hubble para observar la superficie de Europa y despejar las dudas.
Los datos del Hubble coincidieron con los del experimento de la sal de mesa de la NASA. Estos resultados permitieron inferir la presencia de cloruro de sodio también en la luna de Júpiter.
Pero ¿significa el hecho de que haya cloruro de sodio en la corteza de hielo de Europa que también lo hay en el océano que hay debajo de esta capa?
No necesariamente, pero si se comprueba que este cloruro de sodio sí proviene del océano de Europa, podría significar que el océano del satélite es más similar al océano de la Tierra.
Entonces, ¿el océano de Europa podría albergar vida igual que los mares de la Tierra?
Esta semejanza sí podría ser positiva para las condiciones que harían posible la vida.
Con información de
Aire de Santa Fe

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