Entre Ríos
Lozano bregó por un país “libre de mafias”
Martes 19 de
Noviembre 2013 - 09:06

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, consideró que la difusión del documento El drama de la droga y el narcotráfico permitió que una preocupación instalada en la sociedad argentina.
El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, consideró que la difusión del documento El drama de la droga y el narcotráfico permitió que una preocupación instalada en la sociedad argentina haya ocupado más espacio público, al reflexionar que pareciera que “desempolvamos un tema de agenda que había quedado un poquito afónico”. “Salvo unos pocos, la gran mayoría percibe que estamos muy mal ante el crecimiento del crimen organizado”, advirtió en su columna semanal.
“El reclamo realizado al Gobierno por medio de la Corte Suprema de Justicia el martes pasado, mostró cuán urgentes son las medidas a tomar para combatir el delito en el norte de nuestro país”, agregó.
El prelado aseguró que “no estamos exagerando ni sobreactuando. Realmente estamos mal. El crimen organizado se afianza también en redes de trata, tráfico de armas, desarmaderos clandestinos, trabajo esclavo. Como dice la gente, los peces gordos”.
“Hay olor a podrido. A veces sentimos un tufo más pestilente que el de tripa de carancho tibia”, comparó.
El obispo gualeguaychuense estimó que “el enojo y la indignación deberían despertarnos para la acción. No tenemos que ceder a la tentación de quedarnos con los brazos cruzados, enredados en el lamento de cómo se arrastra a los jóvenes a la muerte y al sinsentido de la vida. Claro que la fuerza del mal es muy grande. Es cierto que corrompen voluntades y compran personas. Pero también es verdad que podemos hacer más cosas buenas y no las encaramos”.
Asimismo, consideró que “hace falta participación. En tu familia, en tu comunidad, en tu barrio, en tu escuela. Podés llamar por teléfono a la radio, la televisión o el diario expresando tu parecer. Podés ser protagonista de este tiempo concreto que nos desafía”.
“El mal no tendrá la última palabra. La última será la misma que la del principio y el durante: el amor”, aseveró, y pidió que “no dejemos que nos roben la esperanza. Nos merecemos una Argentina ‘libre de mafias’ y podemos trabajar para eso”.
El prelado aseguró que “no estamos exagerando ni sobreactuando. Realmente estamos mal. El crimen organizado se afianza también en redes de trata, tráfico de armas, desarmaderos clandestinos, trabajo esclavo. Como dice la gente, los peces gordos”.
“Hay olor a podrido. A veces sentimos un tufo más pestilente que el de tripa de carancho tibia”, comparó.
El obispo gualeguaychuense estimó que “el enojo y la indignación deberían despertarnos para la acción. No tenemos que ceder a la tentación de quedarnos con los brazos cruzados, enredados en el lamento de cómo se arrastra a los jóvenes a la muerte y al sinsentido de la vida. Claro que la fuerza del mal es muy grande. Es cierto que corrompen voluntades y compran personas. Pero también es verdad que podemos hacer más cosas buenas y no las encaramos”.
Asimismo, consideró que “hace falta participación. En tu familia, en tu comunidad, en tu barrio, en tu escuela. Podés llamar por teléfono a la radio, la televisión o el diario expresando tu parecer. Podés ser protagonista de este tiempo concreto que nos desafía”.
“El mal no tendrá la última palabra. La última será la misma que la del principio y el durante: el amor”, aseveró, y pidió que “no dejemos que nos roben la esperanza. Nos merecemos una Argentina ‘libre de mafias’ y podemos trabajar para eso”.
Con información de
Uno Entre Ríos

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