Según un estudio, Argentina y Australia son los mejores destinos para sobrevivir a una guerra nuclear
Martes 16 de
Agosto 2022
La irrupción del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania a fines de febrero de este año por medio de la invasión provocada por el gobierno de Vladimir Putin en tierras vecinas encendió las alertas en el plano internacional respecto a la posibilidad de una escalada que pudiera terminar en una guerra nuclear.
Ante este hipotético escenario, que en las últimas semanas fue tema a tratar por analistas internacionales e incluso contó con un llamado de atención de la propia ONU —señaló que cualquier ataque contra una planta nuclear sería “suicida”—, justamente un reciente estudio internacional reveló que Argentina y Australia son los mejores destinos para sobrevivir ante una guerra nuclear, al menos hasta una década después de haber iniciado.
El dato fue publicado originalmente por la revista internacional Nature Food y difundido hoy en la edición del diario estadounidense The Times. “Según un nuevo estudio, los países con mayores esperanzas de al menos ver sobrevivir a su civilización en la década siguiente a una guerra nuclear serían Argentina y Australia”, publicó el matutino.
En concreto, el estudio analizó qué podría suceder en el mundo luego de los incendios masivos iniciados por el estallido de una guerra nuclear y el impacto que tendría en la producción de alimentos ante el hollín existente, que a su vez afectaría en la iluminación del sol.
El diario de Estados Unidos comentó que los científicos han realizado uno de los análisis más detallados de los efectos de un invierno nuclear, tratando de comprender qué sucederá cuando los incendios masivos causados por un intercambio nuclear a gran escala arrojen suficiente hollín para oscurecer el sol. “Su conclusión es que incluso si evitas estar entre las muertes iniciales, el efecto indirecto del conflicto significa que cinco mil millones de personas podrían morir de hambre en todo el mundo en los años inmediatamente posteriores al ataque”, completó el medio.
“Todo el mundo entiende que el efecto directo de la guerra nuclear sería terrible, como vimos en Hiroshima y Nagasaki”, le dijo el profesor Alan Robock, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, a The Times. “Nuestro trabajo muestra que más de diez veces más de personas podrían morir en el resto del mundo debido a los impactos sobre el clima y la agricultura”, agregó el especialista.
Más allá de lo que ocurre actualmente entre Rusia y Ucrania, The Times señala que incluso un conflicto más pequeño, como uno entre Pakistán e India, podría resultar en que “más de mil millones de personas se queden sin alimentos debido a la mala cosecha, la mayoría en países alejados del conflicto en sí”.
Para llegar a las estimaciones —publicadas en la revista Nature Food tras simulaciones por computadora—, los investigadores ignoraron las muertes iniciales de las explosiones nucleares y, en cambio, insertaron modelos de las consecuencias para la agricultura ante la caída de la luz solar y la temperatura tras los incendios.
“Por primera vez, hemos podido utilizar modelos climáticos y de cultivo modernos para cuantificar los efectos de cada país en función de cuál es su muerte, cuánto importan y exportan, y cómo cambiaría el clima y afectaría a cada cultivo por separado”, detalló Robock.
¿Por qué aparece Argentina entre los países con mejores resultados? Según The Time, la mayoría de los países vieron al menos una reducción del 90 por ciento en calorías. La razón por la que algunos países como Australia y Argentina, y una franja de África central, pudieron mantener la producción de calorías fue porque ya trabajaban cultivos más resistentes como el trigo —en grandes cantidades— y tenían pocas poblaciones.
“Todavía habría suficiente producción nacional para ellos, pero puedes imaginar que habrá flotillas de refugiados hambrientos de Asia en su camino”, agregó Robock en su análisis. “La amenaza de usar armas nucleares para disuadir un ataque es una bomba suicida. Porque si los usas, todos en tu país morirán de hambre”, completó el profesor de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.
En este sentido, justamente a principios de mes, el secretario general de la ONU advirtió que cualquier ataque a una planta nuclear es “una misión suicida”, tras el bombardeo la semana pasada de la mayor planta atómica de Europa, aunque sin señalar responsables.
“En este momento, con la amenaza nuclear de vuelta, debemos pedir a los países con armas nucleares que se comprometan a no usarlas. Si no es así, esto supondría la destrucción del planeta”, señaló entonces Antonio Guterres, en Japón, durante una rueda de prensa con el Club Nacional de Prensa en Tokio.
“Cualquier ataque a una planta nuclear es una cosa suicida. Espero que esos ataques terminen y, al mismo tiempo, espero que la OIEA sea capaz de acceder a la planta”, agregó Guterres.
El dato fue publicado originalmente por la revista internacional Nature Food y difundido hoy en la edición del diario estadounidense The Times. “Según un nuevo estudio, los países con mayores esperanzas de al menos ver sobrevivir a su civilización en la década siguiente a una guerra nuclear serían Argentina y Australia”, publicó el matutino.
En concreto, el estudio analizó qué podría suceder en el mundo luego de los incendios masivos iniciados por el estallido de una guerra nuclear y el impacto que tendría en la producción de alimentos ante el hollín existente, que a su vez afectaría en la iluminación del sol.
El diario de Estados Unidos comentó que los científicos han realizado uno de los análisis más detallados de los efectos de un invierno nuclear, tratando de comprender qué sucederá cuando los incendios masivos causados por un intercambio nuclear a gran escala arrojen suficiente hollín para oscurecer el sol. “Su conclusión es que incluso si evitas estar entre las muertes iniciales, el efecto indirecto del conflicto significa que cinco mil millones de personas podrían morir de hambre en todo el mundo en los años inmediatamente posteriores al ataque”, completó el medio.
“Todo el mundo entiende que el efecto directo de la guerra nuclear sería terrible, como vimos en Hiroshima y Nagasaki”, le dijo el profesor Alan Robock, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, a The Times. “Nuestro trabajo muestra que más de diez veces más de personas podrían morir en el resto del mundo debido a los impactos sobre el clima y la agricultura”, agregó el especialista.
Más allá de lo que ocurre actualmente entre Rusia y Ucrania, The Times señala que incluso un conflicto más pequeño, como uno entre Pakistán e India, podría resultar en que “más de mil millones de personas se queden sin alimentos debido a la mala cosecha, la mayoría en países alejados del conflicto en sí”.
Para llegar a las estimaciones —publicadas en la revista Nature Food tras simulaciones por computadora—, los investigadores ignoraron las muertes iniciales de las explosiones nucleares y, en cambio, insertaron modelos de las consecuencias para la agricultura ante la caída de la luz solar y la temperatura tras los incendios.
“Por primera vez, hemos podido utilizar modelos climáticos y de cultivo modernos para cuantificar los efectos de cada país en función de cuál es su muerte, cuánto importan y exportan, y cómo cambiaría el clima y afectaría a cada cultivo por separado”, detalló Robock.
¿Por qué aparece Argentina entre los países con mejores resultados? Según The Time, la mayoría de los países vieron al menos una reducción del 90 por ciento en calorías. La razón por la que algunos países como Australia y Argentina, y una franja de África central, pudieron mantener la producción de calorías fue porque ya trabajaban cultivos más resistentes como el trigo —en grandes cantidades— y tenían pocas poblaciones.
“Todavía habría suficiente producción nacional para ellos, pero puedes imaginar que habrá flotillas de refugiados hambrientos de Asia en su camino”, agregó Robock en su análisis. “La amenaza de usar armas nucleares para disuadir un ataque es una bomba suicida. Porque si los usas, todos en tu país morirán de hambre”, completó el profesor de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey.
En este sentido, justamente a principios de mes, el secretario general de la ONU advirtió que cualquier ataque a una planta nuclear es “una misión suicida”, tras el bombardeo la semana pasada de la mayor planta atómica de Europa, aunque sin señalar responsables.
“En este momento, con la amenaza nuclear de vuelta, debemos pedir a los países con armas nucleares que se comprometan a no usarlas. Si no es así, esto supondría la destrucción del planeta”, señaló entonces Antonio Guterres, en Japón, durante una rueda de prensa con el Club Nacional de Prensa en Tokio.
“Cualquier ataque a una planta nuclear es una cosa suicida. Espero que esos ataques terminen y, al mismo tiempo, espero que la OIEA sea capaz de acceder a la planta”, agregó Guterres.
Con información de
Infobae
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