El Gobierno respondió cuánto gana y cómo está contratado Santiago Caputo, pero evitó otras respuestas
Por:
Camila Dolabjian
Martes 03 de
Septiembre 2024
Ante una serie de preguntas de los diputados, Karina Milei blanqueó que, efectivamente, el asesor estrella de Javier Milei no presenta declaración jurada y dio una descripción imprecisa de sus funciones
El apoyo incondicional del presidente Javier Milei a Santiago Caputo, el “arquitecto” de su victoria electoral, o su “asesor estrella”, quedó reflejado en más que entrevistas en las que se refirió a él como parte del “triángulo de hierro”, junto a su hermana, Karina Milei. Ahora, el Gobierno blindó al “asesor” en una serie de preguntas que los diputados realizaron sobre él, su rol, su involucramiento en decisiones de gestión y el por qué tiene una injerencia clave, cuando a la vez se lo habilita a no presentar declaraciones juradas y no está obligado por las responsabilidades que establece la ley de ética pública, que resguardan que el personal que toma decisiones en el Estado no pueda beneficiarse a sí mismo o a terceros.
En primer lugar, el Gobierno confirmó que Santiago Caputo no es ni persona políticamente expuesta ni tiene obligación a presentar declaración jurada. Justificó estas faltas en que “desempeña tareas de asesoría bajo un marco de modalidad de empleo de locación de servicios por tareas de naturaleza no permanente”.
Ante las consultas formuladas por algunos legisladores, como Juan Manuel López, de la Coalición Cívica, el Gobierno dejó vacías las respuestas. Los diputados solicitaron información sobre las funciones y competencias reales de Caputo, su modalidad de contratación, categoría, remuneración mensual y cantidades de unidades retributivas que percibe. Además, consultaron por los conflictos de intereses reales y potenciales del “asesor” y su incompatibilidad respecto de funciones y actividades que ejerce, entre las cuales está su trabajo como empleado (aunque las fuentes y documentación apunta a que sería director) de una firma agropecuaria que compra y vende soja y ganado, entre otros productos. Sobre esto, no hicieron comentarios.
Tampoco respondieron a si Caputo asiste a las reuniones de Gabinete, en carácter de qué lo hace y qué otros asesores asisten las mismas. El Gobierno eludió las preguntas sobre si tuvo alguna responsabilidad, o brindó asesoramiento, en el proceso de reformulación de la ex-Agencia Federal de Inteligencia, hoy Secretaría de Inteligencia del Estado, y cuáles fueron sus tareas en ese proceso.
La Secretaría General de la Presidencia de la Nación sí informó que Caputo se encuentra contratado bajo la órbita de Karina Milei y que percibe 3750 unidades retributivas mensuales que, a equivalencias de agosto, son unos $2.563.312,5. Luego, explicó sus funciones: “Conforme surge de su contrato, sus actividades consisten en liderar proyectos de consultoría en el campo profesional específico; planificar y ejecutar actividades de consultoría en un campo profesional especializado; armar propuestas estratégicas con contenido teórico y práctico para la obtención de resultados”.
Continúa el esclarecimiento de esta manera: “Armar un plan de trabajo que contenga entregables para la consecución exitosa del objetivo; diseñar indicadores para la medición de avances del proyecto; coordinar y dirigir el diagnóstico y la puesta en marcha de la implementación; asesorar en temáticas de su especialidad y generar mecanismos de transferencia de conocimiento”. En ningún momento mencionan qué “proyectos de consultoría” lidera, a qué “campo profesional especializado” se aboca, qué “propuestas con contenido teórico y práctico para la obtención de resultados” desarrolla, ni dieron ningún detalle sobre su función real.
Como dio a conocer LA NACION, Caputo, además de consultor II del Estado, formalizó su primer trabajo en Zefico SA, una compañía del agro, al mismo tiempo que llegó a la Casa Rosada. Empezó a trabajar allí el 1 de enero de este año, apenas 20 días después de que asumiera Milei. La sociedad fue constituida por Pablo Costa, padre de uno de sus íntimos amigos de su infancia, Lucas Costa, y amigo de su padre (fallecido), Claudio Caputo, que era su escribano. Consultado al respecto de su flamante empleo, fuentes del entorno de Caputo dijeron que al no ser funcionario y al tratarse de “temas personales”, prefería no hacer comentarios.
Ayer, Milei firmó un decreto que restringe los pedidos de acceso de información pública sobre asuntos “privados” de los funcionarios.
En primer lugar, el Gobierno confirmó que Santiago Caputo no es ni persona políticamente expuesta ni tiene obligación a presentar declaración jurada. Justificó estas faltas en que “desempeña tareas de asesoría bajo un marco de modalidad de empleo de locación de servicios por tareas de naturaleza no permanente”.
Ante las consultas formuladas por algunos legisladores, como Juan Manuel López, de la Coalición Cívica, el Gobierno dejó vacías las respuestas. Los diputados solicitaron información sobre las funciones y competencias reales de Caputo, su modalidad de contratación, categoría, remuneración mensual y cantidades de unidades retributivas que percibe. Además, consultaron por los conflictos de intereses reales y potenciales del “asesor” y su incompatibilidad respecto de funciones y actividades que ejerce, entre las cuales está su trabajo como empleado (aunque las fuentes y documentación apunta a que sería director) de una firma agropecuaria que compra y vende soja y ganado, entre otros productos. Sobre esto, no hicieron comentarios.
Tampoco respondieron a si Caputo asiste a las reuniones de Gabinete, en carácter de qué lo hace y qué otros asesores asisten las mismas. El Gobierno eludió las preguntas sobre si tuvo alguna responsabilidad, o brindó asesoramiento, en el proceso de reformulación de la ex-Agencia Federal de Inteligencia, hoy Secretaría de Inteligencia del Estado, y cuáles fueron sus tareas en ese proceso.
La Secretaría General de la Presidencia de la Nación sí informó que Caputo se encuentra contratado bajo la órbita de Karina Milei y que percibe 3750 unidades retributivas mensuales que, a equivalencias de agosto, son unos $2.563.312,5. Luego, explicó sus funciones: “Conforme surge de su contrato, sus actividades consisten en liderar proyectos de consultoría en el campo profesional específico; planificar y ejecutar actividades de consultoría en un campo profesional especializado; armar propuestas estratégicas con contenido teórico y práctico para la obtención de resultados”.
Continúa el esclarecimiento de esta manera: “Armar un plan de trabajo que contenga entregables para la consecución exitosa del objetivo; diseñar indicadores para la medición de avances del proyecto; coordinar y dirigir el diagnóstico y la puesta en marcha de la implementación; asesorar en temáticas de su especialidad y generar mecanismos de transferencia de conocimiento”. En ningún momento mencionan qué “proyectos de consultoría” lidera, a qué “campo profesional especializado” se aboca, qué “propuestas con contenido teórico y práctico para la obtención de resultados” desarrolla, ni dieron ningún detalle sobre su función real.
Como dio a conocer LA NACION, Caputo, además de consultor II del Estado, formalizó su primer trabajo en Zefico SA, una compañía del agro, al mismo tiempo que llegó a la Casa Rosada. Empezó a trabajar allí el 1 de enero de este año, apenas 20 días después de que asumiera Milei. La sociedad fue constituida por Pablo Costa, padre de uno de sus íntimos amigos de su infancia, Lucas Costa, y amigo de su padre (fallecido), Claudio Caputo, que era su escribano. Consultado al respecto de su flamante empleo, fuentes del entorno de Caputo dijeron que al no ser funcionario y al tratarse de “temas personales”, prefería no hacer comentarios.
Ayer, Milei firmó un decreto que restringe los pedidos de acceso de información pública sobre asuntos “privados” de los funcionarios.

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