Una privatización fallida genera malestar en el campo y la industria con el Gobierno y un dolor de cabeza para Caputo
Miércoles 20 de
Mayo 2026
El Gobierno dio marcha atrás con la privatización de las importaciones de gas por su alto costo. Pero en la primera subasta del gas licuado, la empresa pública Enarsa informó que trasladará a la industria, las centrales eléctricas y otros usuarios un mayor valor que el previsto.
La fallida privatización de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) para este invierno generó un malestar del campo y la industria con el Gobierno por los sobrecostos que tendrán en el abastecimiento de su consumo de energía.
Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, tiene un nuevo dolor de cabeza, ya que habrá un aumento en el costo de la energía eléctrica y, por ende, de los subsidios que tendrá que pagar en los próximos meses.
Es que la Secretaría de Energía decidió quitar al Estado del medio en las importaciones de gas licuado para que vuelva a ser el sector privado el que tenga a cargo la gestión de compra y venta del combustible necesario para los hogares, escuelas, hospitales, clubes, comercios, industrias y centrales eléctricas.
El mes pasado, el Gobierno recibió las ofertas de los comercializadores Naturgy y Trafigura. Tras un desempate, la empresa española ganó la licitación, con un precio de US$ 4,51 por millón de BTU (unidad de energía térmica), que incluía los costos de remolques, agenciamiento marítimo, el uso de la terminal de Escobar, la regasificación -proceso para convertir el gas de líquido a gaseoso- y el uso del gasoducto hasta su conexión al sistema troncal.
Sin embargo, el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González -mano derecha de Caputo-, dio de baja el proceso porque había recibido previamente un informe técnico de la empresa pública Energía Argentina (Enarsa), conducida por Tristán Socas, en el que se calculaba que el costo de esa operación estaría en torno a los US$ 3,50.
Pero la semana pasada el sector energético subastó la compra de 9 cargamentos de gas licuado para junio y Enarsa notificó que los costos asociados a la regasificación y el resto de los servicios serán de US$ 5,16. Es decir, 1,66 dólar más caro o un 47,4% por encima de lo previsto oficialmente, e incluso más alto que las ofertas privadas.
A ese valor se suma el costo propio del gas licuado, que rondaba los US$ 16 -antes de la guerra en Medio Oriente el precio estaba en US$ 9-. Es decir, la subasta se cerró con un precio promedio de US$ 21,49 por millón de BTU. Más barato que sus alternativas, como el gasoil y el fuel oil, pero más caro que el gas de producción local -US$ 3,79 en promedio-, insuficiente para la demanda invernal.
"Todavía hay que comprar más barcos, por lo que podemos volver a estar en el nivel de US$ 4,50 o por debajo. La idea es que a la larga el mercado no termine pagando de más. Eso se definirá cuando termine el invierno. Por ahora compramos algunos barcos e iremos ajustando de manera tal que nunca sea más caro para el mercado local en general", dijeron fuentes oficiales consultadas por Clarín.
El mayor costo de la regasificación pegará especialmente en las centrales térmicas, y encarecerá la energía eléctrica. Como todavía la mitad de la población sigue contando con la ayuda del Estado para pagar sus facturas, esto implicará que el Gobierno deba destinar más subsidios a ese fin.
Por su lado, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) envió una carta firmada por Gustavo Idígoras a la secretaria de Energía, María Tettamanti, en la que asegura que "el costo de regasificación no guarda proporción con la referencia internacional" y requiere "una explicación técnica", ya que "es un monto altamente sensible en un costo que ya es muy elevado para asumir por el sector".
A su vez, en los últimos días estalló el malestar los productores del Noroeste Argentino (NOA), principalmente los azucareros, por una resolución oficial que reasignó la capacidad de transporte de gas disponible. A la región le corresponderá un 35% menos y obligará a los usuarios a consumir combustibles más caros en plena zafra, porque los hogares demandarán casi todo el gas disponible.
La ex secretaria de Energía Flavia Royón, hoy senadora por Salta, alertó que "las industrias del NOA tendrán más días de cortes de gas que las del centro del país, generando una fuerte asimetría competitiva". "La industria azucarera, en plena zafra, puede terminar pagando mucho más caro el gas que una fábrica del centro del país. Y eso encarece la producción, el bioetanol y el empleo regional", agregó.
Uno de los problemas del sistema de gas es que a tres años de su licitación todavía no se terminó la reversión de cuatro plantas compresoras en el Gasoducto Norte, que permitiría llevar más combustible de origen nacional y evitar importaciones.
Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, tiene un nuevo dolor de cabeza, ya que habrá un aumento en el costo de la energía eléctrica y, por ende, de los subsidios que tendrá que pagar en los próximos meses.
Es que la Secretaría de Energía decidió quitar al Estado del medio en las importaciones de gas licuado para que vuelva a ser el sector privado el que tenga a cargo la gestión de compra y venta del combustible necesario para los hogares, escuelas, hospitales, clubes, comercios, industrias y centrales eléctricas.
El mes pasado, el Gobierno recibió las ofertas de los comercializadores Naturgy y Trafigura. Tras un desempate, la empresa española ganó la licitación, con un precio de US$ 4,51 por millón de BTU (unidad de energía térmica), que incluía los costos de remolques, agenciamiento marítimo, el uso de la terminal de Escobar, la regasificación -proceso para convertir el gas de líquido a gaseoso- y el uso del gasoducto hasta su conexión al sistema troncal.
La privatización del gas licuado
Sin embargo, el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González -mano derecha de Caputo-, dio de baja el proceso porque había recibido previamente un informe técnico de la empresa pública Energía Argentina (Enarsa), conducida por Tristán Socas, en el que se calculaba que el costo de esa operación estaría en torno a los US$ 3,50.
Pero la semana pasada el sector energético subastó la compra de 9 cargamentos de gas licuado para junio y Enarsa notificó que los costos asociados a la regasificación y el resto de los servicios serán de US$ 5,16. Es decir, 1,66 dólar más caro o un 47,4% por encima de lo previsto oficialmente, e incluso más alto que las ofertas privadas.
A ese valor se suma el costo propio del gas licuado, que rondaba los US$ 16 -antes de la guerra en Medio Oriente el precio estaba en US$ 9-. Es decir, la subasta se cerró con un precio promedio de US$ 21,49 por millón de BTU. Más barato que sus alternativas, como el gasoil y el fuel oil, pero más caro que el gas de producción local -US$ 3,79 en promedio-, insuficiente para la demanda invernal.
"Todavía hay que comprar más barcos, por lo que podemos volver a estar en el nivel de US$ 4,50 o por debajo. La idea es que a la larga el mercado no termine pagando de más. Eso se definirá cuando termine el invierno. Por ahora compramos algunos barcos e iremos ajustando de manera tal que nunca sea más caro para el mercado local en general", dijeron fuentes oficiales consultadas por Clarín.
El mayor costo de la regasificación pegará especialmente en las centrales térmicas, y encarecerá la energía eléctrica. Como todavía la mitad de la población sigue contando con la ayuda del Estado para pagar sus facturas, esto implicará que el Gobierno deba destinar más subsidios a ese fin.
Por su lado, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) envió una carta firmada por Gustavo Idígoras a la secretaria de Energía, María Tettamanti, en la que asegura que "el costo de regasificación no guarda proporción con la referencia internacional" y requiere "una explicación técnica", ya que "es un monto altamente sensible en un costo que ya es muy elevado para asumir por el sector".
Malestar del campo y la industria
A su vez, en los últimos días estalló el malestar los productores del Noroeste Argentino (NOA), principalmente los azucareros, por una resolución oficial que reasignó la capacidad de transporte de gas disponible. A la región le corresponderá un 35% menos y obligará a los usuarios a consumir combustibles más caros en plena zafra, porque los hogares demandarán casi todo el gas disponible.
La ex secretaria de Energía Flavia Royón, hoy senadora por Salta, alertó que "las industrias del NOA tendrán más días de cortes de gas que las del centro del país, generando una fuerte asimetría competitiva". "La industria azucarera, en plena zafra, puede terminar pagando mucho más caro el gas que una fábrica del centro del país. Y eso encarece la producción, el bioetanol y el empleo regional", agregó.
Uno de los problemas del sistema de gas es que a tres años de su licitación todavía no se terminó la reversión de cuatro plantas compresoras en el Gasoducto Norte, que permitiría llevar más combustible de origen nacional y evitar importaciones.
Con información de
Clarín
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