Buenos Aires | Lanús
Otra víctima de la mae umbanda dio más detalles del horror
Viernes 25 de
Julio 2014
Tiene 19 años y pasó 72 horas cautiva en la casa de Monte Chingolo. Participó en rituales y fue testigo de los vejámenes a los que eran sometidas las tres menores rescatadas. Contó que a la de 4 le daban una mamadera con whisky
Las tres nenas que lograron escapar del infierno al que fueron sometidas por una siniestra pareja umbanda de Monte Chingolo no son las únicas víctimas de esos delincuentes. Ayer, el fiscal que investiga el caso, Jorge Grieco, recibió a una joven de 19 años que, según relató, estuvo cautiva en esa misma casa y fue también esclavizada y obligada a participar de ritos de magia negra.
La chica era vecina de los umbandistas. Y una pelea con su novio la deprimió y la puso en manos de Jorge Ruso (54) y Graciela Ledesma (44) . "Vivía enfrente de los imputados y un día la mae percibió su situación. La chica le contó y la mae la invitó a participar de algunos rituales con la excusa de que iba a hacerle unos 'trabajos' para que se amigara con su pareja", contó una fuente de la investigación.
Al principio visitaba la casa asiduamente, pero poco a poco los umbandistas la fueron integrando, la hacían participar de más y más rituales, hasta que un día le dijeron que se quedara con ellos, para que los "trabajos" fueran más efectivos.
Si bien no fue esclavizada de la misma manera que las nenas, fue golpeada y encerrada, aunque, a diferencia de las tres menores de 4, 12 y 13 años, su pesadilla duró solo 72 horas. Una madrugada de febrero, de la misma forma que escaparon las pequeñas, aprovechó que ambos dormían, saltó una reja y logró escapar.
Era tal el miedo que le ocasionaba pensar en esa casa, que se mudó a Quilmes y dejó allí a su madre, quien continuó viviendo enfrente. Ella sería ahora la que recibiría el hostigamiento del matrimonio. “Le decía que su hija le quedó debiendo 1.500 pesos y que si no le pagaba los iba a matar a todos”, señaló la fuente al diario Clarín.
Si bien no fue testigo de abusos sexuales contra las menores, dijo ante el fiscal que eso era algo que se sabía en el barrio. Y pasó a relatar el sinfín de crueldades que sufrieron las pequeñas en la casa. A la más chica, la de cuatro, le daban una mamadera con whisky. También les daban de comer comida de perro, en el suelo, y en un plato para mascotas.
La chica dijo además que vio cómo golpeaban y ultrajaban a las menores. No solo recibían golpes y patadas y pinchazos. También las quemaban con un tenedor sumergido en aceite hirviendo, y hasta les apagaban velas en la lengua. Todo bajo el argumento de que eran "‘'trabajos' para ayudarlas”.
Cuando querían castigarlas, las dejaban desnudas en el patio y las mojaban con agua helada.
El hombre y la mujer que fueron detenidos por el abuso de las niñas admitieron que profesaban el rito umbanda, aunque afirmaron que ya no lo hacen y negaron haberlas esclavizado, maltratado o abusado. Y dijeron que las menores les fueron entregadas por sus padres para que las cuiden, "por indicación del dios Ory Oxala".
Graciela Ledesma, quien tiene 6 hijos, y Jorge Ruso están acusados de lesiones graves, corrupción de menores, explotación sexual agravada, trata de personas agravada y reducción a la servidumbre agravada. El hombre también está imputado por abuso sexual agravado, reportaron fuentes que tienen acceso al expediente.
David Quijano, el oficial principal de la Policía bonaerense que rescató a las niñas, pidió la guarda de las tres chicas.
La chica era vecina de los umbandistas. Y una pelea con su novio la deprimió y la puso en manos de Jorge Ruso (54) y Graciela Ledesma (44) . "Vivía enfrente de los imputados y un día la mae percibió su situación. La chica le contó y la mae la invitó a participar de algunos rituales con la excusa de que iba a hacerle unos 'trabajos' para que se amigara con su pareja", contó una fuente de la investigación.
Al principio visitaba la casa asiduamente, pero poco a poco los umbandistas la fueron integrando, la hacían participar de más y más rituales, hasta que un día le dijeron que se quedara con ellos, para que los "trabajos" fueran más efectivos.
Si bien no fue esclavizada de la misma manera que las nenas, fue golpeada y encerrada, aunque, a diferencia de las tres menores de 4, 12 y 13 años, su pesadilla duró solo 72 horas. Una madrugada de febrero, de la misma forma que escaparon las pequeñas, aprovechó que ambos dormían, saltó una reja y logró escapar.
Era tal el miedo que le ocasionaba pensar en esa casa, que se mudó a Quilmes y dejó allí a su madre, quien continuó viviendo enfrente. Ella sería ahora la que recibiría el hostigamiento del matrimonio. “Le decía que su hija le quedó debiendo 1.500 pesos y que si no le pagaba los iba a matar a todos”, señaló la fuente al diario Clarín.
Si bien no fue testigo de abusos sexuales contra las menores, dijo ante el fiscal que eso era algo que se sabía en el barrio. Y pasó a relatar el sinfín de crueldades que sufrieron las pequeñas en la casa. A la más chica, la de cuatro, le daban una mamadera con whisky. También les daban de comer comida de perro, en el suelo, y en un plato para mascotas.
La chica dijo además que vio cómo golpeaban y ultrajaban a las menores. No solo recibían golpes y patadas y pinchazos. También las quemaban con un tenedor sumergido en aceite hirviendo, y hasta les apagaban velas en la lengua. Todo bajo el argumento de que eran "‘'trabajos' para ayudarlas”.
Cuando querían castigarlas, las dejaban desnudas en el patio y las mojaban con agua helada.
El hombre y la mujer que fueron detenidos por el abuso de las niñas admitieron que profesaban el rito umbanda, aunque afirmaron que ya no lo hacen y negaron haberlas esclavizado, maltratado o abusado. Y dijeron que las menores les fueron entregadas por sus padres para que las cuiden, "por indicación del dios Ory Oxala".
Graciela Ledesma, quien tiene 6 hijos, y Jorge Ruso están acusados de lesiones graves, corrupción de menores, explotación sexual agravada, trata de personas agravada y reducción a la servidumbre agravada. El hombre también está imputado por abuso sexual agravado, reportaron fuentes que tienen acceso al expediente.
David Quijano, el oficial principal de la Policía bonaerense que rescató a las niñas, pidió la guarda de las tres chicas.
Con información de
infobae
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