Santa Fe | Ciudad
El Hospital Alassia ya atendió la misma cantidad de niños baleados que en 2011
Domingo 03 de
Agosto 2014
Las estadísticas muestran un incremento progresivo de estos casos en los últimos años. Hay una gran preocupación en la conducción médica del hospital, pero advierten que “es un problema muy complejo” y reclaman “un cambio de actitud de todos los sectores de la sociedad”.
En lo que va del año, ingresaron al hospital de niños Dr. Orlando Alassia 41 chicos menores de 14 años heridos por un arma de fuego. Es la misma cantidad que recibió atención en todo 2011, y algunos menos que en los años posteriores, cuando la tendencia comenzó a mostrar un paulatino crecimiento: 51 en 2012 y 53 en 2013. El problema es complejo, reviste múltiples análisis y tiene muy preocupada a la dirección médica del hospital.
“Hemos asistido a un aumento lento y progresivo de niños heridos por armas y sin dudas es una gran preocupación, no sólo de la conducción del hospital sino de todos los sectores de la comunidad”, dijo la Dra. Mariela Allassia, integrante de la dirección y médica intensivista infantil desde 1997. Tantos años de trabajo en la terapia, la convierten en una voz autorizada para hacer un llamado de atención: “Antes era extremadamente raro que ingrese un herido de arma de fuego al Hospital de Niños, aparecía un caso cada dos o tres meses. Pero estos últimos dos o tres años es cada vez más frecuente”. De todos modos, aclaró que esta realidad no es excluyente del hospital Alassia y que una situación similar se vive en muchas otras provincias argentinas.
Afortunadamente, ninguna de las 41 víctimas de estos 7 meses de 2014 falleció. Pero todos los casos demandarán mucho tiempo para revertir las consecuencias físicas y psicológicas producidas por las lesiones recibidas en medio de un hecho tan traumático.
“Son situaciones de orden traumático a nivel familiar y para el niño o adolescente que lo sufrió implican un proceso de duelo, porque seguramente hay una lesión que marcará un antes y un después”, explicó la psicóloga Lorena Aguirre, integrante del equipo de Salud Mental del hospital. Desde ese área se acompaña y se brinda contención a las familias y a los niños mientras están internados ya que no sólo habrá una pérdida posterior a la recuperación —algunos ya no podrán caminar, otros deberán encarar largos procesos de rehabilitación o ver disminuido el funcionamiento de alguno de sus órganos vitales—, sino que mientras están internados ya sufren pérdidas de su rutina cotidiana y de sus lazos sociales. El rol de las profesionales de salud mental es fundamental para acompañarlos y darles un espacio donde puedan expresar su bronca, su angustia y su dolor.
La mayoría de los menores que ingresaron este año son varones (un 80%), adolescentes (el 40,5% tenía 14 años), aunque al tomar todos los casos la edad promedio de las víctimas es de 11 años.
“En general son hechos que conmueven absolutamente a la familia y a todo el entorno del paciente, y las consecuencias son a largo plazo, como en todo accidente. Pero, particularmente, ser herido por un arma de fuego es uno de los hechos más violentos que puede sufrir un niño porque altera su vida y la de su familia, y ni hablar si hay un hecho policial en el medio como ocurre a veces”, aseguró Allassia.
Los porqué
En pos de elevar la mirada más allá de las cifras, ante esta situación tan triste, desde el Hospital de Niños señalan la importancia de “construir respeto y reconocimiento hacia el otro (el semejante) y esta transformación —de largo aliento— nos incumbe a todos como sociedad”.
Un disparador para propiciar el análisis es preguntar “¿Por qué hay tantos chicos baleados? y “¿qué podemos aportar?, desde nuestra mirada de psicoanalistas del Hospital de Niños frente a esta realidad que también nos conmueve, y cada uno desde su propio lugar en la sociedad”, se interrogó Aguirre.
Y entre las respuestas surgen palabras que ayudan a enmarcar la problemática: exclusión, marginación, fragmentación del tejido social, desamparo social, discriminación. Y se excluyen otras, que podrían ayudar a sanar, a salvar: solidaridad, lazo social, sujeto de derecho, semejante. El resultado es un marco propicio para que afloren la agresión y la violencia, sin siquiera darle una oportunidad a la palabra como mediadora en los conflictos.
La psicóloga lo explica así: “El planteo social-cultural actual es completamente violento. Hay un tejido social fragmentado, donde hay exclusión y empiezan a pesar las diferencias de tal modo que no se reconoce al otro como sujeto de derecho, como un semejante. No hay un lazo social, fundamental en la adolescencia porque lo hace pertenecer, tener un lugar en el mundo”.
Por eso, en la práctica “es necesario propiciar dispositivos, experiencias, que habiliten un espacio para la adolescencia misma, la búsqueda de sus sueños, de sus proyectos, de compartir sus gustos e intereses con otros”, acotó Gabriela Bassani, otra de las psicólogas que integran el equipo de salud mental, y que tiene a su cargo talleres con adolescentes en el propio hospital en pos de estos objetivos. “Hay un desamparo social, un desvalimiento del niño que salió a jugar a la calle y lo atravesó una bala perdida, de sus padres que no pueden protegerlo y de las escuelas que están inmersas en esto y se sienten sin respuestas y con pocas alternativas de abordaje”, aportó Aguirre.
Insertos en este escenario, cualquier intento de solución será de largo plazo y cada integrante de la sociedad, desde el lugar que ocupe, puede aportar su granito de arena. “¿Qué podemos hacer? Procurar la calma; si tiene un arma, déjela; charle. Hay que regenerar el lazo social”, planteó Allassia. “Hay que apostar a la palabra, al diálogo, a ver al otro como semejante”, agregó Bassani. “Cada uno debe militar la solución; todos los días debe construir y favorecer una sociedad más pacífica, pensando en la responsabilidad ética que le cabe desde el rol que desempeña”, cerró Aguirre.
“Hemos asistido a un aumento lento y progresivo de niños heridos por armas y sin dudas es una gran preocupación, no sólo de la conducción del hospital sino de todos los sectores de la comunidad”, dijo la Dra. Mariela Allassia, integrante de la dirección y médica intensivista infantil desde 1997. Tantos años de trabajo en la terapia, la convierten en una voz autorizada para hacer un llamado de atención: “Antes era extremadamente raro que ingrese un herido de arma de fuego al Hospital de Niños, aparecía un caso cada dos o tres meses. Pero estos últimos dos o tres años es cada vez más frecuente”. De todos modos, aclaró que esta realidad no es excluyente del hospital Alassia y que una situación similar se vive en muchas otras provincias argentinas.
Afortunadamente, ninguna de las 41 víctimas de estos 7 meses de 2014 falleció. Pero todos los casos demandarán mucho tiempo para revertir las consecuencias físicas y psicológicas producidas por las lesiones recibidas en medio de un hecho tan traumático.
“Son situaciones de orden traumático a nivel familiar y para el niño o adolescente que lo sufrió implican un proceso de duelo, porque seguramente hay una lesión que marcará un antes y un después”, explicó la psicóloga Lorena Aguirre, integrante del equipo de Salud Mental del hospital. Desde ese área se acompaña y se brinda contención a las familias y a los niños mientras están internados ya que no sólo habrá una pérdida posterior a la recuperación —algunos ya no podrán caminar, otros deberán encarar largos procesos de rehabilitación o ver disminuido el funcionamiento de alguno de sus órganos vitales—, sino que mientras están internados ya sufren pérdidas de su rutina cotidiana y de sus lazos sociales. El rol de las profesionales de salud mental es fundamental para acompañarlos y darles un espacio donde puedan expresar su bronca, su angustia y su dolor.
La mayoría de los menores que ingresaron este año son varones (un 80%), adolescentes (el 40,5% tenía 14 años), aunque al tomar todos los casos la edad promedio de las víctimas es de 11 años.
“En general son hechos que conmueven absolutamente a la familia y a todo el entorno del paciente, y las consecuencias son a largo plazo, como en todo accidente. Pero, particularmente, ser herido por un arma de fuego es uno de los hechos más violentos que puede sufrir un niño porque altera su vida y la de su familia, y ni hablar si hay un hecho policial en el medio como ocurre a veces”, aseguró Allassia.
Los porqué
En pos de elevar la mirada más allá de las cifras, ante esta situación tan triste, desde el Hospital de Niños señalan la importancia de “construir respeto y reconocimiento hacia el otro (el semejante) y esta transformación —de largo aliento— nos incumbe a todos como sociedad”.
Un disparador para propiciar el análisis es preguntar “¿Por qué hay tantos chicos baleados? y “¿qué podemos aportar?, desde nuestra mirada de psicoanalistas del Hospital de Niños frente a esta realidad que también nos conmueve, y cada uno desde su propio lugar en la sociedad”, se interrogó Aguirre.
Y entre las respuestas surgen palabras que ayudan a enmarcar la problemática: exclusión, marginación, fragmentación del tejido social, desamparo social, discriminación. Y se excluyen otras, que podrían ayudar a sanar, a salvar: solidaridad, lazo social, sujeto de derecho, semejante. El resultado es un marco propicio para que afloren la agresión y la violencia, sin siquiera darle una oportunidad a la palabra como mediadora en los conflictos.
La psicóloga lo explica así: “El planteo social-cultural actual es completamente violento. Hay un tejido social fragmentado, donde hay exclusión y empiezan a pesar las diferencias de tal modo que no se reconoce al otro como sujeto de derecho, como un semejante. No hay un lazo social, fundamental en la adolescencia porque lo hace pertenecer, tener un lugar en el mundo”.
Por eso, en la práctica “es necesario propiciar dispositivos, experiencias, que habiliten un espacio para la adolescencia misma, la búsqueda de sus sueños, de sus proyectos, de compartir sus gustos e intereses con otros”, acotó Gabriela Bassani, otra de las psicólogas que integran el equipo de salud mental, y que tiene a su cargo talleres con adolescentes en el propio hospital en pos de estos objetivos. “Hay un desamparo social, un desvalimiento del niño que salió a jugar a la calle y lo atravesó una bala perdida, de sus padres que no pueden protegerlo y de las escuelas que están inmersas en esto y se sienten sin respuestas y con pocas alternativas de abordaje”, aportó Aguirre.
Insertos en este escenario, cualquier intento de solución será de largo plazo y cada integrante de la sociedad, desde el lugar que ocupe, puede aportar su granito de arena. “¿Qué podemos hacer? Procurar la calma; si tiene un arma, déjela; charle. Hay que regenerar el lazo social”, planteó Allassia. “Hay que apostar a la palabra, al diálogo, a ver al otro como semejante”, agregó Bassani. “Cada uno debe militar la solución; todos los días debe construir y favorecer una sociedad más pacífica, pensando en la responsabilidad ética que le cabe desde el rol que desempeña”, cerró Aguirre.
Con información de
ellitoral
Dólar, inflación y "motosierra": las nuevas proyecciones de los economistas para los próximos meses
Según los privados, el IPC recién caería por debajo del 2% en agosto, mientras que el PBI crecería alrededor del 3%.
El principio de confianza en la doctrina
El principio de confianza es una doctrina jurídica, clave en la imputación objetiva del derecho penal, que permite a una persona asumir que los demás actuarán conforme a las normas de cuidado y diligencia exigibles, eximiéndola de responsabilidad si ocurre un daño debido a la negligencia de un tercero. Se aplica en actividades compartidas y no funciona si hay indicios de conducta irregular.
Tensión global: el petróleo ronda los u$s110 y los mercados operan con cautela ante el nuevo ultimátum de Donald Trump
La escalada en el Estrecho de Ormuz mantiene en vilo a los inversores: sube el crudo, Wall Street arranca con prudencia y crecen las dudas sobre inflación y crecimiento global.

Suscribite!
Y recibí las noticias más importantes!
Y recibí las noticias más importantes!
Nota22.com
Conducen: Maxi Romero y Carlos Renna
LO MÁS VISTO
San Cristobal: abogado penalista criticó fuertemente al Gobierno de Pullaro
Marcos Barceló dialogó con NOTA22.COM sobre el dramático caso ocurrido en la ciudad de San Cristóbal y marcó profundas diferencias con el gobierno de Maximiliano Pullaro: “No estoy de acuerdo con la participación que el Gobierno tuvo en los medios”.
El intendente de Santa Fe atraviesa meses particularmente espinosos en la gestión y la arena política.
"Esencial es garantizar salarios dignos y condiciones adecuadas para el proceso educativo, y no restringir derechos colectivos que justamente buscan resguardar esas condiciones", sostuvo Sergio Romero, titular de UDA.
La cifra fue publicada por el Indec e implica un retroceso interanual de 10 puntos; alcanza a 13,2 millones de personas; también bajó la indigencia, que terminó en 6,3% versus 8,2% en igual período de 2024




