Entre Ríos

Denuncian que las quieren echar para usurpar sus casas

Domingo 03 de Agosto 2014

Cuatro mujeres que viven solas con sus hijos en el barrio Lomas del Mirador II, relataron su dramática situación: amenazas y atentados de los que siembran el miedo para quedarse con todo.
 

 
El jueves poco antes de la medianoche llegó un mensaje a UNO: “Soy una vecina del Lomas II, esto es un desastre, un caos, hay tiros, quieren sacar casas, manden seguridad urgente”. Una de las viviendas del barrio había sufrido un atentado: le prendieron fuego el frente de la casa a Mónica Pagliaruzza, una de las cuatro mujeres que hace unos meses vienen denunciando a un grupo de vecinos por generar la violencia y sembrar el miedo en un barrio que hace años no conoce la paz. Ellas son cuatro mujeres solas con sus hijos, y afirman que los bandidos se aprovechan de esta situación para amedrentarlas y lograr que se vayan para apropiarse de sus viviendas. Encima, las denuncias en la comisaría y la justicia muchas veces caen en saco roto: no obtienen respuestas con la urgencia que merece la situación. “Yo estoy desamparada hasta el lunes, ¿sabe lo que va a ser el fin de semana? me van a matar”, dijo atemorizada Mónica el viernes, luego de que le dieran vueltas por teléfono en Tribunales. “La Policía dice que le mandó la denuncia, y el Juzgado de Instrucción 2 dice que no le llegó. ¿Mientras tanto yo qué hago? Estuve llamando desde las 7 de la mañana hasta la una del mediodía”, se quejó la mujer.

Según la denuncia de Mónica, a las 21.40 del jueves dos jóvenes increparon a su hija, quien ingresó a su casa y poco después se fue del barrio. Minutos después, escuchó un fuerte ruido en la puerta de su vivienda, y pudo ver por la ventana a tres mujeres con cascotes en las manos que intentaban derribar la puerta para ingresar. Luego Mónica se acostó a descansar, cuando la despertaron los ladridos de Chiricha, su perra. Se levantó y vio que se incendiaba la mediasombra que está en el frente de la vivienda. Por suerte pudo apagarla a tiempo con una manguera. En la denuncia, Mónica señaló con nombres y apellidos a siete personas, quienes viven a pocos metros de su casa. “Si yo no me hubiera despertado, esto es todo machimbre, yo me muero”, dijo la vecina.

El episodio del jueves a la noche fue el último de una escalada de violencia que comenzó con el crimen de Yamil Godoy, el 29 de junio, en uno de los pasillos del Lomas del Mirador II. Según la cronología hecha por Mónica, al otro día habló con “el Pancho”, un hombre del barrio de apellido Pereyra a quien responsabilizan por estos hechos de violencia, quien le negó la versión de que sus hijos le quieran quitar la casa a la mujer. El sábado 30 de junio, “me amenazan de muerte con armas de fuego en mano”, dijo la mujer. El domingo 1º de julio “hago la denuncia con nombre y apellido”, relató. El lunes 2, “me increpan porque hablé en los medios y les hago otra denuncia más”. El miércoles 4 “nos recibe la fiscal y la jueza, Marina Barbagelata, y nos dan la restricción. Desde ese día a Pancho no lo vi nunca más, pero el Roque y el Jaime (sus hijos) siguen ‘jediendo’, porque no tengo restricción contra ellos”, dijo Mónica.

Por eso, la vecina del Lomas II afirma: “Esto deja de ser una amenaza simple y común y un conflicto entre vecinos, entre lenguas largas. La primera amenaza que me hacen es ‘andate vigilanta que te vamos a prender fuego la casa, te vamos a cagar a tiros’, fueron dos amenazas, las dejé expresamente escritas. Entonces del dicho al hecho hubo dos meses. En dos meses me lo hicieron. Yo tuve un dios aparte, la Chiricha, mi perra, me salvó al vida”.

Ana Escobar, madre de Emanuel Vásquez, quien murió asesinado en el barrio el año pasado, es una de las mujeres que padece el mismo flagelo. “Lo que ellos quieren son nuestras casas, al nene de 11 años no me lo dejan caminar por acá, no está yendo a la escuela, me voy a ir a hacer valer los derechos del niño, porque ni siquiera a la escuela puede ir”.


“Yo siento que conmigo han hecho abandono de persona. El Juzgado dice que la comisaría 12ª tiene que mandar un pedido de restricción para que el juez la firme. Y ellos dicen que el Juzgado tiene que mandar el oficio con la orden de restricción. Y mientras tanto ¿quién se hace cargo de lo que a mi me pasa?”, contó Mónica y Ana agregó: “Quedamos totalmente desamparadas, porque no tenemos respuestas de ningún lado”.

Operación desalojo


Al parecer, según denuncian, el objetivo de los agresores (a quienes apodan “Los Panchos”) es lograr que las mujeres se vayan del barrio para ocuparles las casas. En el barrio Lomas del Mirador II nadie tiene título de propiedad, ya que desde hace décadas se declaró en peligro de derrumbe, y con el tiempo se fueron afincando familias en los departamentos.


“Ya se han quedado con muchas casas de otras personas, que se han tenido que ir porque ellos meten miedo, después te desvalijan la casa o te quieren prender fuego, ese es el modus operandi, es una mafia”, aseguró Mónica. “Hasta que vos por miedo te vas, yo hoy por hoy sinceramente estoy pensando en irme, porque no puede ser que mi nene con 11 años no pueda andar por el barrio. ¿Están esperando que me maten otro hijo?”, dijo Ana, quien desde la muerte de Emanuel sigue sin respuestas: “Ni siquiera desde la Oficina de la Víctima donde yo pedía ayuda psicológica para mí y mis hijos (porque no ando pidiendo plata) nunca me la dieron, jamás, me dijeron nosotras te vamos a llamar y a pedir un turno, nunca me llamaron”, afirmó la mujer, y su vecina agregó: “Las banderas son los derechos del niño, la no violencia contra la mujer. Nosotras estamos siendo violentadas sistemáticamente”.

Carina Gaitán y Olga Pérez son las otras dos mujeres del grupo que viene padeciendo esta problemática sin final. En medio del conflicto, y mientras ellas se reunían con autoridades policiales para obtener una solución, la hija de Pérez fue atacada a golpes en el barrio. El viernes por la noche radicaron otra denuncia en Tribunales. Pero esto fue menor a lo padecido hace dos semanas por Olga, quien perdió un embarazo de cuatro meses por vivir en la desesperación y el miedo.

La disputa, las agresiones y las amenazas también se hacen en Internet. Facebook es otro terreno donde quedan las huellas de la violencia. Otra de las pruebas que aportaron a la Justicia son imágenes y diálogos de los acusados en la red social. “Vos sos un gil que te fuiste refugiado, y tu mamá se va a ir del barrio sabés, no me importa lo que digás gil, yo pido la 9 y al toque me la dan”, amenazó uno de los denunciados al hijo de una de las mujeres. Además, hay fotos de los jóvenes posando con armas de fuego. Otro muchacho escribió en su muro una frase musical, con rima y todo: “No se regalen por el Lomas por que al toque le volamo la marola”. (sic)

Reunión con la Policía

El viernes por la noche, el subjefe de la Policía Departamental de Paraná, Guillermo Rondán, recibió a las cuatro mujeres que denuncian esta situación y piden protección a su integridad y la de sus hijos. Según se informó a UNO, en la zona se está trabajando desde hace un tiempo, y ante estos nuevos episodios se emanaron directivas a la comisaría 12ª para vigilar el punto caliente del conflicto, y se destinará un grupo especial de la Departamental para custodiar la zona.


Más allá de la respuesta inmediata de la Policía, la solución definitiva al conflicto no es estrictamente policial. Los acusados de estos hechos delictivos ya fueron protagonistas de otros episodios, han sido detenidos en varias oportunidades y en allanamientos en sus domicilios les han secuestrado una gran cantidad de armas de fuego y droga. Sin embargo, siguen en la calle y desde la Justicia no se dio la respuesta necesaria a los vecinos, sea por no tener las herramientas legales para hacerlo o por algún otro tipo de limitación. De cualquier manera, el abordaje integral que se necesita para pacificar el barrio comprende a todas las instituciones del estado, las cuales no llegan que pese a que año a año en el Lomas siguen contando las muertes jóvenes.

Con información de unoentrerios

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