Santa Fe | Ciudad
Pesadilla de una familia en barrio Candioti
Martes 12 de
Agosto 2014
La víctima es un contador del Ministerio de Economía de la provincia. Junto a su esposa e hijos estuvo a merced de un delincuente que los asaltó en su domicilio. El rufián se llevó dinero, prendas de vestir y objetos de valor.
Un contador del Ministerio de Economía de la provincia vivió dramáticos momentos, cuando quedó a merced de un delincuente que lo asaltó en su domicilio de barrio Candioti.
Tanto el profesional, como su esposa y sus hijos, estuvieron en situación de rehenes durante más de 30 minutos, soportando un duro hostigamiento, que incluyó golpes, amenazas de muerte y hasta una simulación de secuestro.
La pesadilla culminó cuando el malviviente escapó llevándose un botín compuesto por dinero en efectivo, prendas de vestir y objetos de valor.
Como consecuencia del atraco, las víctimas quedaron presas del temor a represalias, motivo por el cual si bien dialogaron con este diario, prefirieron hacer reserva de su identidad.
Tarde de perros
Todo comenzó a media tarde del domingo, cuando la esposa y una hija del contador llegaron de regreso de un viaje que habían hecho a Coronda.
Las mujeres estacionaron su vehículo frente a su domicilio particular, en Sarmiento al 4600, esto es en el corazón de barrio Candioti.
Estaban bajando las cosas del viaje, cuando de pronto vieron que un hombre se acercaba caminando por la calle. Pero nada llamó la atención de este sujeto.
“Yo escuché algunos gritos y cuando me asomo para ver qué pasaba, encuentro al tipo que ingresa a mi casa con mi mujer y mi hija, encañonadas. Mi hijo también bajó para ver qué sucedía y se encontró con todo esto”, dijo hoy el contador a este diario.
Del malviviente se supo que es un hombre de unos 25 a 30 años, bien vestido, con pelo corto, que actuó a cara descubierta.
Tenía un handy
“Enseguida nos hizo tirar al suelo a todos”, prosiguió. “Me dice ‘yo a vos te conozco, vos sos contador y trabajás en la provincia. Dame la cajita donde guardás la plata’ ”.
“También nos dijo ‘no hagan la denuncia, porque yo tengo contactos con la policía. Es más... la policía me manda a robar’ ”.
“Acto seguido se abrió la campera y dejó ver que sobre su pecho tenía colgado un handy (radiocomunicación) y un cable de audio conectado a su oído. Una vez que encontró el dinero nos condujo a todos al baño y nos encerró. Pero después me liberó a mí y me hizo recorrer todos los cuartos.
“Siempre me decía ‘no me mirés a la cara’. Me hizo agachar y me pegó algunos culatazos. También me dio varios golpes de puño en la cara.
“Desde la habitación de mi hijo se llevó una notebook y los celulares. En otro cuarto hizo abrir una valija donde comenzó a cargar gran cantidad de ropa. Bajamos y me lleva otra vez al baño. Me mete y la agarra a mi hija. El tipo dice ‘bueno, a partir de ahora ella está secuestrada’. Se la lleva y a los dos minutos vuelve. Después me di cuenta de que eso fue una simulación para ver si yo le decía que había más plata.
“Nos dejó encerrados y yo empiezo a sentir un montón de ruidos. Era que el tipo había ido hasta la planta baja, donde tengo mi estudio, y revolvió todo. En su búsqueda de dinero destrozó todo. Se llevó notebook, máquinas fotográficas, tres teléfonos celulares, ropa y dinero, algo propio y otro tanto de mis clientes.
“Finalmente cuando dejamos de escuchar los ruidos, nos animamos y salimos del baño. Mi hija pidió auxilio a un vecino mientras yo llamaba al 911. Fue una odisea interminable, creo que duró cerca de media hora”, culminó.
Tanto el profesional, como su esposa y sus hijos, estuvieron en situación de rehenes durante más de 30 minutos, soportando un duro hostigamiento, que incluyó golpes, amenazas de muerte y hasta una simulación de secuestro.
La pesadilla culminó cuando el malviviente escapó llevándose un botín compuesto por dinero en efectivo, prendas de vestir y objetos de valor.
Como consecuencia del atraco, las víctimas quedaron presas del temor a represalias, motivo por el cual si bien dialogaron con este diario, prefirieron hacer reserva de su identidad.
Tarde de perros
Todo comenzó a media tarde del domingo, cuando la esposa y una hija del contador llegaron de regreso de un viaje que habían hecho a Coronda.
Las mujeres estacionaron su vehículo frente a su domicilio particular, en Sarmiento al 4600, esto es en el corazón de barrio Candioti.
Estaban bajando las cosas del viaje, cuando de pronto vieron que un hombre se acercaba caminando por la calle. Pero nada llamó la atención de este sujeto.
“Yo escuché algunos gritos y cuando me asomo para ver qué pasaba, encuentro al tipo que ingresa a mi casa con mi mujer y mi hija, encañonadas. Mi hijo también bajó para ver qué sucedía y se encontró con todo esto”, dijo hoy el contador a este diario.
Del malviviente se supo que es un hombre de unos 25 a 30 años, bien vestido, con pelo corto, que actuó a cara descubierta.
Tenía un handy
“Enseguida nos hizo tirar al suelo a todos”, prosiguió. “Me dice ‘yo a vos te conozco, vos sos contador y trabajás en la provincia. Dame la cajita donde guardás la plata’ ”.
“También nos dijo ‘no hagan la denuncia, porque yo tengo contactos con la policía. Es más... la policía me manda a robar’ ”.
“Acto seguido se abrió la campera y dejó ver que sobre su pecho tenía colgado un handy (radiocomunicación) y un cable de audio conectado a su oído. Una vez que encontró el dinero nos condujo a todos al baño y nos encerró. Pero después me liberó a mí y me hizo recorrer todos los cuartos.
“Siempre me decía ‘no me mirés a la cara’. Me hizo agachar y me pegó algunos culatazos. También me dio varios golpes de puño en la cara.
“Desde la habitación de mi hijo se llevó una notebook y los celulares. En otro cuarto hizo abrir una valija donde comenzó a cargar gran cantidad de ropa. Bajamos y me lleva otra vez al baño. Me mete y la agarra a mi hija. El tipo dice ‘bueno, a partir de ahora ella está secuestrada’. Se la lleva y a los dos minutos vuelve. Después me di cuenta de que eso fue una simulación para ver si yo le decía que había más plata.
“Nos dejó encerrados y yo empiezo a sentir un montón de ruidos. Era que el tipo había ido hasta la planta baja, donde tengo mi estudio, y revolvió todo. En su búsqueda de dinero destrozó todo. Se llevó notebook, máquinas fotográficas, tres teléfonos celulares, ropa y dinero, algo propio y otro tanto de mis clientes.
“Finalmente cuando dejamos de escuchar los ruidos, nos animamos y salimos del baño. Mi hija pidió auxilio a un vecino mientras yo llamaba al 911. Fue una odisea interminable, creo que duró cerca de media hora”, culminó.
Con información de
ellitoral

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