Carlos Delicia: "Con la verdad, no temo ni ofendo"

Con las últimas publicaciones sabíamos que el poder político no se iba a quedar quieto y lo anticipábamos con nuestra editorial de la semana pasada “A prepararse para la tormenta”.
Uno que tiene la posibilidad de ver la política de cerca, sobre todo trabajando en la Legislatura provincial, tiene que tener un gran equilibrio mental y político para elaborar una información con todo lo que investiga, ve y escucha en Santa Fe.
Poner blanco sobre negro o contar la otra versión de una información genera división de opiniones. Muchas veces nos encuentra solos, sosteniendo una verdad que otros medios ocultan o minimizan. Se corre el riesgo de que te traten de “loquito” por hacer tu trabajo, pero privilegiamos lo periodístico sobre las conveniencias políticas o económicas.
Las escuchas que tomaron estado público la semana pasada eran el comentario de los pasillos gubernamentales. Todos hablaban pero nadie mostraba las pruebas. El gobierno las tenía pero evitaba por todos los medios que llegaran a la prensa. Sin Mordaza las tenía porque son parte de un expediente judicial, pero evaluaba el tiempo y el contexto para darlas a conocer.
El martes pasado, a raíz de la publicación de las escuchas en el portal infojus.gov.ar, del Ministerio de Justicia de la Nación, se aceleraron los tiempos y decidimos darle mayor cobertura periodística difundiéndola por el multimedio. Lo difícil fue titular sin que no genere reacciones. Fue fuerte ver la tapa impresa, pero somos periodistas y brindamos una información con pruebas, porque era parte de la misma escucha que en su momento, por lo fuerte de su contenido, tuvo gran repercusión en muchos medios santafesinos y nacionales. En ese momento el gobierno se victimizó y lo utilizó para conseguir apoyos de todos los sectores políticos y de toda la población.
Las escuchas eran entre un narco y un ex policía, donde se menciona que van a matar a un juez, a un fiscal y el fallido atentado al gobernador, pero son las mismas escuchas que hablan de aportes millonarios al gobernador y de funcionarios vinculados al narcotráfico.
No somos jueces para definir si esto es real o no, somos periodistas. Y lo que más ruido hace es que a estas escuchas las pidió el fiscal Murray de la justicia Federal. Hoy, por un interés concreto de la provincia, esta causa está en el ámbito provincial, pero hay posibilidades de que se caiga la causa cuando tengan que resolver la competencia para determinar si corresponde al ámbito nacional o provincial, porque si bien se habla de complot para asesinar a alguien, también sobrevuela la acción de los narcotraficantes mencionados y a esto lo juzga la Justicia Federal.
Ahora aparece un hilo conductor en todas las acciones narradas. En octubre balean la casa del gobernador, luego el plan para asesinar al juez y al fiscal. Las escuchas deschabarían quién es el autor intelectual de lo ocurrido en la casa del gobernador. También los millonarios aportes económicos. El 29 de diciembre asesinan a Medina. Al otro día, funcionarios del ejecutivo manipulan la computadora personal y el celular del narco asesinado. Para cerrar el día, funcionarios policiales intentando allanar el domicilio de Medina en Pilar, violando todos los pasos legales.
Si las escuchas sirvieron para acusar a personas e involucrar gente que realmente está implicada en actos delictivos, también sirve preguntarse, ¿el resto, dónde se involucra a funcionarios, no se debe investigar?
Nosotros somos periodistas, generamos información porque creemos que la sociedad debe tener todas las campanas, no parcializadas como pretende este gobierno. No queremos desestabilizar al gobierno, de ningún modo, queremos que la justicia investigue. Se tendrían que haber investigado estas escuchas y llegar a la verdad, especialmente para saber si es cierto que hay lazos o no, entre narcotraficantes y funcionarios de la provincia. Esto es lo que nos preocupa como ciudadanos.
Ahondar en estos temas es peligroso; es más fácil no meterse, pero ¿qué sociedad les vamos a dejar a nuestros hijos? Contamos la verdad de todo lo que sabemos para que los que tienen que actuar lo hagan con respaldo de una sociedad informada. Asumimos estos riesgos, a sabiendas de que podemos recibir algún tipo de represalias.
En la editorial anterior decíamos que había que bancarse la tormenta que se iba a venir después de esta tapa. Y no nos equivocamos, empezaron las campañas de calumnias e injurias para desprestigiarnos y restarle credibilidad las informaciones. Como han hecho con el diputado Héctor Acuña, que ha demostrado capacidad de trabajo y seriedad en todas sus investigaciones, pero que le molesta al ministro de Gobierno, Rubén Galassi, que siempre intenta desacreditarlo o tildarlo de golpista. Lo trató de imbécil. Es la función del legislador, pedir que se investigue. ¿Cuál es el miedo? Si no hay nada, la justica dirá que no hay nada. ¿Cuál es el temor?
Estamos acostumbrados en esta provincia a que siempre se trata de denostar a las figuras que tienen algun tipo de iniciativa para cambiar las cosas.
La movilización por la muerte del joven Bertini marcó un punto de inflexión de la tolerancia de la sociedad rosarina que vivió los últimos tiempos bajo los efectos de un relato socialista que los adormeció en sus iniciativas y ahora tomaron conciencia de que el problema de la inseguridad y del narcotráfico atraviesa todas las clases sociales.
Muchos medios también son cómplices con el gobierno ocultando una realidad; esta vez no pudieron con las imágenes de la movilización, porque más allá de que digan diez mil o veinte mil personas, fue una multitud que dijo “basta, queremos justicia”. Esta vez le tocó a un hijo de un empresario y entonces la cosa cambió para la clase media porque pensaba que nunca le iba a pasar.
Decía el padre del joven asesinado: “Le pido disculpas a todas las familias que perdieron a un ser querido y no hice nada. No me moví de mi mesa, muchas veces vi por televisión otros casos y pensaba que a mí no me iba a tocar. Con el control remoto cambiaba, buscaba otro canal para distraerme, pero en cinco minutos te cambian la vida y hoy creo que hay que involucrarse”
El pedido que hace el padre de Bertini es lo que tenemos que hacer nosotros, toda la sociedad, involucrarnos. No podemos estar solos porque si estamos solos nos destruyen fácilmente. Estas diez mil personas no pasaron desapercibidas en Rosario. Estuvieron presentes y los medios que a veces están autocensurados por la presión publicitaria tuvieron que hablar.
Está claro que siempre vamos un paso adelante en la información política en la provincia de Santa Fe y eso nos ha costado ataques de muchos sectores, ahora también del gremio de prensa de Santa Fe, pero nos ocuparemos la semana que viene.
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