Santa Fe | Rosario
En rápido golpe comando se llevaron 51 mil pesos de una sucursal bancaria
Sábado 11 de
Octubre 2014
"Todos sabemos que cuando aparecen las motos tipo enduro y sin patente te tenés que meter adentro porque van a robar. Hoy le tocó al banco, pero a los clientes los viven asaltando.
No sé como puede haber un banco sin seguridad en este lugar". Una doña que reside a metros del banco Francés de Eva Perón 7461, a la vera de la bajada de la avenida de Circunvalación, cumplió con el ritual ayer a las 12.20, bajo el sol del mediodía. La mujer vio las motos dando vuelta y se metió adentro de su casa. Entonces seis delincuentes llegaron en tres motos y se estacionaron frente a la puerta de ingreso de la sucursal bancaria. Los tres acompañantes, armados y a cara descubierta, bajaron e ingresaron al local. Tenían todo calculado. Uno fue contra el guardia de seguridad, otro sobre el policía y otra hacia el tesorero. El golpe fue tomado por al menos tres cámara de videovigilancia que captaron algunas secuencias que son peritadas. Así, en menos de tres minutos robaron 31.500 pesos de las 3 cajas en funcionamiento, esquilmaron a un cliente que iba a depositar 20 mil pesos y se fueron en las motos maniobrando por la colectora este, en contramano y hacia el sur.
"Estaban muy sacados. Uno de ellos cargó la pistola y como tenía una bala en la recámara el proyectil salió eyectado, y eso asustó a todos. Me pareció que estaban decididos a todos" explicó escuetamente uno de los clientes que ayer a las 12.20 del mediodía hacía cola delante de las cuatro cajas de la sucursal número 66, Fisherton, del banco Francés en Rosario. Un banco que ya fue escenario de salideras y de al menos el robo a un cliente en el hall del mismo banco (ver aparte).
Dos custodios.A la hora señalada el banco estaba en calma para ser un horario pico de viernes previo a un fin de semana largo. Estaban en funcionamiento los cuatro boxes de atención al cliente y tres de las cuatro cajas. Uno de los cajeros estaba en el horario de almuerzo. La seguridad del lugar la prestaban un guardia de seguridad que no porta armas y un empleado policial que realizaba adicionales desde la caseta blindada.
El banco cuenta a simple vista con dos cámaras de video vigilancia que enfocan el ingreso al local y una perspectiva del cruce este de Circunvalación y Eva Perón; otras dos cámaras toman la zona de los cajeros automáticos, a la izquierda del recinto, y el hall; y después, otras ocho cámaras diseminadas para captar la actividad en los boxes de atención al público y las cajas. En ese momento la calle era un hervidero de autos y motos. Los clientes que no querían quedarse con dinero encima durante el fin de semana largo y buscaban el banco para hacer depósitos entraban y salían del lugar.
En motos. A las 12.20 tres motos tipo enduro, presumiblemente Honda Tornado, se estacionaron sobre la explanada que da ingreso al banco. Como quien ejecuta un trámite de última hora, los tres acompañantes se bajaron y enfilaron directamente a la puerta de entrada. Abrieron y de inmediato comenzó el robo.
Arma en mano los tres hombres se dividieron para controlar al guardia de seguridad, al policía y al tesorero. Sabían donde estaba cada uno de ellos. Para dejar en claro quien mandaba en ese lugar, uno de los ladrones montó la pistola (la cargó) a la vista de todos. Pero como el arma ya tenía una bala en la recámara (es decir que estaba lista para disparar) un proyectil saltó por los aires, contagiando el pánico entre clientes y empleados. Entonces, uno de los ladrones se dedicó a robar a los cajeros mientras otro esquilmaba a tres o cuatro clientes.
Pero hubo un detalle que los maleantes no tuvieron en cuenta y fue que uno de los empleados llegó a activar un botón de pánico que activa un mecanismo de seguridad de las cajas que consiste en cerrarlas automáticamente en cajones trampa. Así fue que el fuerte de los 15 mil pesos que cada cajero tiene como tope fue a parar a una caja de seguridad que quedó clausurada. Entonces, a los ladrones no les quedó más opción que tomar el dinero que estaba a la mano de los cajeros, cifra que oficialmente la policía informó anoche en 31.500 pesos. Además, a un cliente que llegó para hacer un depósito de 20 mil pesos le arrebataron el maletín para engrosar el botín.
Inseguro. "El problema que tenemos históricamente con los dueños de los bancos es que invierten en la seguridad del dinero y no en la vida de los empleados o los clientes. Por suerte, esta vez no hubo heridos entre los clientes y entre los empleados", dijo, no sin pesar y por lo bajo, uno de los representantes de los trabajadores bancarios que se acercó a la escena del robo.
Al filo de los tres minutos los maleantes salieron del banco con unos 51 mil pesos. Subieron nuevamente a las motos y se fueron por la vereda hacia el sur, hacia la cortada Darwin.
"Esta zona es complicada y eso uno se da cuenta con sólo pararse en la puerta. Habría que agregarle seguridad, no sé. Colocar un patrullero en la puerta o algo que sirva para llevarle algo de tranquilidad al personal", indicó el vocero del gremio bancario.
Mientras los periodistas de todos los medios buscaban algo de información, los clientes del banco que llegaban contrarreloj rebotaban una y otra vez contra la puerta de ingreso al banco robado que tuvo que cerrar anticipadamente.
"No ganamos ni en una carrera de sapos. Ayer vine desde Totoras y no me quisieron atender porque habían cerrado; ahora no me atienden porque los robaron", vociferó ofuscado un chacarero ante las puertas del banco que dos horas antes había sido epicentro de un atraco. El hecho fue denunciado en la seccional 17ª y quedó en manos de la Fiscalía de Flagrancia en turno.
"Estaban muy sacados. Uno de ellos cargó la pistola y como tenía una bala en la recámara el proyectil salió eyectado, y eso asustó a todos. Me pareció que estaban decididos a todos" explicó escuetamente uno de los clientes que ayer a las 12.20 del mediodía hacía cola delante de las cuatro cajas de la sucursal número 66, Fisherton, del banco Francés en Rosario. Un banco que ya fue escenario de salideras y de al menos el robo a un cliente en el hall del mismo banco (ver aparte).
Dos custodios.A la hora señalada el banco estaba en calma para ser un horario pico de viernes previo a un fin de semana largo. Estaban en funcionamiento los cuatro boxes de atención al cliente y tres de las cuatro cajas. Uno de los cajeros estaba en el horario de almuerzo. La seguridad del lugar la prestaban un guardia de seguridad que no porta armas y un empleado policial que realizaba adicionales desde la caseta blindada.
El banco cuenta a simple vista con dos cámaras de video vigilancia que enfocan el ingreso al local y una perspectiva del cruce este de Circunvalación y Eva Perón; otras dos cámaras toman la zona de los cajeros automáticos, a la izquierda del recinto, y el hall; y después, otras ocho cámaras diseminadas para captar la actividad en los boxes de atención al público y las cajas. En ese momento la calle era un hervidero de autos y motos. Los clientes que no querían quedarse con dinero encima durante el fin de semana largo y buscaban el banco para hacer depósitos entraban y salían del lugar.
En motos. A las 12.20 tres motos tipo enduro, presumiblemente Honda Tornado, se estacionaron sobre la explanada que da ingreso al banco. Como quien ejecuta un trámite de última hora, los tres acompañantes se bajaron y enfilaron directamente a la puerta de entrada. Abrieron y de inmediato comenzó el robo.
Arma en mano los tres hombres se dividieron para controlar al guardia de seguridad, al policía y al tesorero. Sabían donde estaba cada uno de ellos. Para dejar en claro quien mandaba en ese lugar, uno de los ladrones montó la pistola (la cargó) a la vista de todos. Pero como el arma ya tenía una bala en la recámara (es decir que estaba lista para disparar) un proyectil saltó por los aires, contagiando el pánico entre clientes y empleados. Entonces, uno de los ladrones se dedicó a robar a los cajeros mientras otro esquilmaba a tres o cuatro clientes.
Pero hubo un detalle que los maleantes no tuvieron en cuenta y fue que uno de los empleados llegó a activar un botón de pánico que activa un mecanismo de seguridad de las cajas que consiste en cerrarlas automáticamente en cajones trampa. Así fue que el fuerte de los 15 mil pesos que cada cajero tiene como tope fue a parar a una caja de seguridad que quedó clausurada. Entonces, a los ladrones no les quedó más opción que tomar el dinero que estaba a la mano de los cajeros, cifra que oficialmente la policía informó anoche en 31.500 pesos. Además, a un cliente que llegó para hacer un depósito de 20 mil pesos le arrebataron el maletín para engrosar el botín.
Inseguro. "El problema que tenemos históricamente con los dueños de los bancos es que invierten en la seguridad del dinero y no en la vida de los empleados o los clientes. Por suerte, esta vez no hubo heridos entre los clientes y entre los empleados", dijo, no sin pesar y por lo bajo, uno de los representantes de los trabajadores bancarios que se acercó a la escena del robo.
Al filo de los tres minutos los maleantes salieron del banco con unos 51 mil pesos. Subieron nuevamente a las motos y se fueron por la vereda hacia el sur, hacia la cortada Darwin.
"Esta zona es complicada y eso uno se da cuenta con sólo pararse en la puerta. Habría que agregarle seguridad, no sé. Colocar un patrullero en la puerta o algo que sirva para llevarle algo de tranquilidad al personal", indicó el vocero del gremio bancario.
Mientras los periodistas de todos los medios buscaban algo de información, los clientes del banco que llegaban contrarreloj rebotaban una y otra vez contra la puerta de ingreso al banco robado que tuvo que cerrar anticipadamente.
"No ganamos ni en una carrera de sapos. Ayer vine desde Totoras y no me quisieron atender porque habían cerrado; ahora no me atienden porque los robaron", vociferó ofuscado un chacarero ante las puertas del banco que dos horas antes había sido epicentro de un atraco. El hecho fue denunciado en la seccional 17ª y quedó en manos de la Fiscalía de Flagrancia en turno.
Con información de
La Capital
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