"Yo soy choro, mato y trafico", dice en una escucha uno de los acusados
Se desplegaron escuchas telefónicas donde los imputados del triple crimen de Villa Moreno, o personas de su entorno, hablaban de lo que habían hecho o de sus actividades usuales. En uno de los audios se lo escucha a Mauricio Palavecino, acusado de haber llevado a los ejecutores materiales al lugar de la matanza, diciendo: "Yo soy choro, mato y trafico". En otro de los diálogos un hombre llamado Elio Martínez le dice al hijo de Sergio "El quemado" Rodríguez que el propio Palavecino, a quien llama "Chupín", los entregó a la policía. "Le está batiendo a la cana todo para quedar en la calle", se escucha, algo que para los acusadores es una confesión, en tanto destaca la existencia de un hecho grave que no debía ser revelado. En una charla previa Elio le dice a Daniel "Teletubi" Delgado, otro acusado de asesinato, que Palavecino actuó como un soplón, incriminando por los asesinatos a los demás. "Dice que a él lo obligaron a subirse a la chata y que habías sido vos, «Jeta» y «Pescado»".
En este proceso oral los acusados como ejecutores del asesinato de las tres víctimas son Sergio "El quemado" Rodríguez, Daniel "Teletubi" Delgado y Brian "Pescadito" Sprío. Palavecino es juzgado como partícipe de los homicidios. Gerardo M., alias Jeta, fue desvinculado porque aunque estuvo en la escena del hecho era inimputable por ser menor de edad.
Los fiscales Nora Marull y Luis Schiappa Pietra tenían como as en la manga de la jornada al policía de la TOE que trabajó en el procesamiento de las escuchas, el suboficial mayor Juan Carlos Gómez, quien fue llamado a declarar. Con media docena de archivos de audio la acusación cifraba su confianza en demostrar varias cosas: que las personas acusadas conforman un grupo, que se dedican a actividades criminales de modo regular, que estuvieron en el terreno de la masacre y que buscaban deshacerse de la evidencia que los incriminaba. De hecho, en uno de los diálogos captados le dicen al hijo de "El quemado" que debían esconder "las zapatillas" en lo que parece ser una referencia a las armas utilizadas y también de "una tartamuda", como se designa a una ametralladora, un tipo de arma utilizada en los asesinatos de Jere Trasante, Patom Rodríguez y Mono Suárez.
En otra escucha, Palavecino mantiene una discusión con unos vendedores de droga de apellido Maradona que lo subestiman diciendo que es cuidador de quioscos de Maxi Rodríguez. Palavecino, según los fiscales, parece asumir otra jerarquía. "Yo soy choro, mato y trafico", dice Palavecino. Aunque no es prueba directa asume el valor de que una persona juzgada revela que mata y que vende droga.
Pero las defensas demostraron destreza. Lo primero que lograron fue evitar que los audios de las escuchas, que ya fueron asegurados como prueba en el juicio, pudieran ser seguidos con una transcripción escrita en una pantalla gigante. Uno de los defensores indicó que el sonido era deficiente y que la transcripción orientaba la percepción de quienes escuchaban. Cuando los jueces ordenaron no mostrar esos textos se notó que, en efecto, comprender sólo oyendo la grabación era casi tarea imposible. A los fiscales el argumento no les preocupa porque si los jueces escuchan luego una evidencia ya admitida, afirman, notarán sin problemas el contenido, que suponen demoledor contra los juzgados. No obstante en la audiencia eso quedó trunco.
La estrategia defensiva más fuerte, sin embargo descansó en otro punto. Las líneas escuchadas se hicieron a partir del secuestro del celular de Antonella González, novia de Teletubi Delgado, cuando allanaron el edificio de Mendoza al 600 donde éste vivía. La joven estaba allí cuando llegó la policía y le secuestraron su teléfono. El abogado Fausto Yrure argumentó que ese procedimiento fue irregular dado que a Antonella le incautaron el aparato sin estar imputada de nada y sin que tuviera defensor.
Cuestionando la legalidad de ese acto, el abogado atacaba la base misma de la teoría de la fiscalía. Ocurre que en la agenda del teléfono de Antonella había varios contactos que a partir de allí comenzaron a ser escuchados. Entre ellos el tal Elio que conversaba con Delgado y con Maxi Rodríguez. En la memoria de ese móvil también habían nombres del entorno del grupo: "Bola", "Daniel", "Pez", "Sofi" y "Tarta" eran algunos de los agendados.
Las defensas señalaron en algún pasaje que las referencias de las escuchas eran vagas y que la fiscalía elaboraba inferencias en base a ellas. El fiscal contestó que los implicados en delitos siempre utilizan jerga para ocultar información.
En las escuchas Elio señala que se enteró de que Palavecino había traicionado al grupo acusado por un policía. "Me dijo uno de Homicidios que le está batiendo a la cana todo". Maxi contesta: "Mirá que guanaco".
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