Buenos Aires | Bahía Blanca
Escalofriante sospecha en Bahía Blanca: creen que ayudó a su sobrino a descuartizar a su novia
Martes 02 de
Diciembre 2014
Luciana Moretti tenía 15 años cuando fue hallada muerta en octubre de 2004 en Bahía Blanca, tras estar desaparecida durante nueve días.
La adolescente fue descuartizada y quemada sobre una parrilla. Por el crimen fue condenado a 18 años de cárcel Pablo Cuchán, novio de la víctima. Ahora, la causa parece tomar un nuevo giro: la Justicia sospecha que el asesino fue ayudado por su tía.
Durante el juicio, llevado adelante en 2007, el novio relató el horror sufrido por Luciana y admitió que la madrugada del 16 de octubre de ese año, al regresar de un boliche, llamó a la joven para que fuera a su casa. La adolescente aceptó la propuesta y fue. Desde ese momento no se supo nada más de Moretti hasta que después de varios días, su cráneo fue hallado en un descampado.
De acuerdo con su testimonio, los dos jóvenes estuvieron consumiendo droga hasta que Luciana se desvaneció y quedó sobre la cama, muerta. Al ver esa situación, Cuchán no supo qué hacer con el cuerpo y no tuvo mejor idea que desmembrarla. Luego, la incineró en la parrilla de su casa e introdujo los restos en cuatro bolsas y los arrojó en distintos lugares de la ciudad.
Fue tal el grado de destrucción del cuerpo, que los jueces no pudieron comprobar la forma en la que fue asesinada y siempre se mantuvieron las dudas sobre el papel que desempeñó la tía en el caso. En el testimonio de Cuchán, se supo que cargó en sus brazos a Luciana y la llevó hasta el quincho de su casa. Tras un llamado de la ferretería donde trabajaba porque lo estaban esperando, decidió ocultarla dentro de la parrilla. En ese momento, antes de irse, sintió que su tía, Rosa Osés -que iba todos los días a su casa a limpiar- quería entrar.
Cuchán declaró que no le dijo nada. A media mañana -aseguró- dejó la ferretería y volvió a su casa. Tomó diez bolsas de leña, las roció con veinte litros de solvente, puso todo sobre el cuerpo, prendió fuego y cerró la tapa de la parrilla. Hacia la tarde retiró los restos, los puso en bolsas y se fue en auto a tirarlos en distintos sitios de la ciudad.
Osés, por su parte, declaró que llegó pasadas las 8 a la casa de su sobrino. Aseguró que encontró la puerta trabada con llave, por lo que se fue y retornó a los 45 minutos. Sin embargo, varios testigos la desmintieron. El barrendero de la cuadra, sostuvo que la vio entrar antes a la casa y saludarse con un joven -sería Cuchán- que salía de la vivienda y subía a un auto. Fue entonces que la Justicia decidió abrirle a la mujer un proceso por falso testimonio. Sin embargo, la investigación fue desestimada por una jueza de Garantías y dos camaristas bahienses.
Sospechas de la familia de Luciana
Para la familia de la chica, el joven no actuó solo. Y ahora, sus sospechas cuentan con el aval de un fiscal de Homicidios, que cree que el asesino habría sido ayudado por Osés.
Según el fiscal de Homicidios Cristian Long, la mujer estuvo al menos diez horas en la casa de su sobrino el día del crimen. Osés dijo no haber notado un mechón de cabello y un trozo de tela ennegrecido que los peritos incautaron días después en el quincho. Además, afirmó no haber observado las manchas de sangre que había en la mesa, en las puertas y en los cuchillos.
"Yo empujé a la Justicia a investigar", dijo Julio Moretti, padre de Luciana. En diálogo con Radio Altos, afirmó que la investigación del crimen de la joven avanzó gracias a su insistencia. "Cuchán y Osés sellaron un pacto de silencio que oculta la verdadera historia de lo que pasó con mi hija", acusó el padre de la chica. Cree que en ese pacto "está el autor o los verdaderos autores del crimen y la verdadera motivación de la muerte de Luciana", dijo a Clarín.
El fiscal, firme en su hipótesis, pidió la detención de Osés. Sin embargo, la solicitud fue rechazada por la jueza Gilda Sthemphelet. Incluso, la semana pasada no se presentó a declarar porque su abogado planteó un recurso de nulidad de la indagatoria. A su testimonio, revestido de contradicciones, y los elementos hallados en la casa que la comprometen, un testimonio complica a la tía.
El día que Cuchán declaró en el marco del juicio, una joven que estaba entre el público aseguró haberla escuchado cuando le decía a su hijo: "Tengo miedo... Acá me deja pegada... Acá cuenta todo". Cuchán, quien purga su condena en la cárcel de Saavedra, nunca lo hizo y asumió la culpabilidad. "No descarto que ella haya visto con vida a mi hija y, por lo tanto, sea cómplice del homicidio", dijo el papá.
Durante el juicio, llevado adelante en 2007, el novio relató el horror sufrido por Luciana y admitió que la madrugada del 16 de octubre de ese año, al regresar de un boliche, llamó a la joven para que fuera a su casa. La adolescente aceptó la propuesta y fue. Desde ese momento no se supo nada más de Moretti hasta que después de varios días, su cráneo fue hallado en un descampado.
De acuerdo con su testimonio, los dos jóvenes estuvieron consumiendo droga hasta que Luciana se desvaneció y quedó sobre la cama, muerta. Al ver esa situación, Cuchán no supo qué hacer con el cuerpo y no tuvo mejor idea que desmembrarla. Luego, la incineró en la parrilla de su casa e introdujo los restos en cuatro bolsas y los arrojó en distintos lugares de la ciudad.
Fue tal el grado de destrucción del cuerpo, que los jueces no pudieron comprobar la forma en la que fue asesinada y siempre se mantuvieron las dudas sobre el papel que desempeñó la tía en el caso. En el testimonio de Cuchán, se supo que cargó en sus brazos a Luciana y la llevó hasta el quincho de su casa. Tras un llamado de la ferretería donde trabajaba porque lo estaban esperando, decidió ocultarla dentro de la parrilla. En ese momento, antes de irse, sintió que su tía, Rosa Osés -que iba todos los días a su casa a limpiar- quería entrar.
Cuchán declaró que no le dijo nada. A media mañana -aseguró- dejó la ferretería y volvió a su casa. Tomó diez bolsas de leña, las roció con veinte litros de solvente, puso todo sobre el cuerpo, prendió fuego y cerró la tapa de la parrilla. Hacia la tarde retiró los restos, los puso en bolsas y se fue en auto a tirarlos en distintos sitios de la ciudad.
Osés, por su parte, declaró que llegó pasadas las 8 a la casa de su sobrino. Aseguró que encontró la puerta trabada con llave, por lo que se fue y retornó a los 45 minutos. Sin embargo, varios testigos la desmintieron. El barrendero de la cuadra, sostuvo que la vio entrar antes a la casa y saludarse con un joven -sería Cuchán- que salía de la vivienda y subía a un auto. Fue entonces que la Justicia decidió abrirle a la mujer un proceso por falso testimonio. Sin embargo, la investigación fue desestimada por una jueza de Garantías y dos camaristas bahienses.
Sospechas de la familia de Luciana
Para la familia de la chica, el joven no actuó solo. Y ahora, sus sospechas cuentan con el aval de un fiscal de Homicidios, que cree que el asesino habría sido ayudado por Osés.
Según el fiscal de Homicidios Cristian Long, la mujer estuvo al menos diez horas en la casa de su sobrino el día del crimen. Osés dijo no haber notado un mechón de cabello y un trozo de tela ennegrecido que los peritos incautaron días después en el quincho. Además, afirmó no haber observado las manchas de sangre que había en la mesa, en las puertas y en los cuchillos.
"Yo empujé a la Justicia a investigar", dijo Julio Moretti, padre de Luciana. En diálogo con Radio Altos, afirmó que la investigación del crimen de la joven avanzó gracias a su insistencia. "Cuchán y Osés sellaron un pacto de silencio que oculta la verdadera historia de lo que pasó con mi hija", acusó el padre de la chica. Cree que en ese pacto "está el autor o los verdaderos autores del crimen y la verdadera motivación de la muerte de Luciana", dijo a Clarín.
El fiscal, firme en su hipótesis, pidió la detención de Osés. Sin embargo, la solicitud fue rechazada por la jueza Gilda Sthemphelet. Incluso, la semana pasada no se presentó a declarar porque su abogado planteó un recurso de nulidad de la indagatoria. A su testimonio, revestido de contradicciones, y los elementos hallados en la casa que la comprometen, un testimonio complica a la tía.
El día que Cuchán declaró en el marco del juicio, una joven que estaba entre el público aseguró haberla escuchado cuando le decía a su hijo: "Tengo miedo... Acá me deja pegada... Acá cuenta todo". Cuchán, quien purga su condena en la cárcel de Saavedra, nunca lo hizo y asumió la culpabilidad. "No descarto que ella haya visto con vida a mi hija y, por lo tanto, sea cómplice del homicidio", dijo el papá.
Con información de
Infobae
Sandra Pettovello desplazó a su jefe de Gabinete
Fue luego del escándalo de los créditos del Banco Nación.
La IA ya empezó a aplicarse en el sector público de varios países
200 casos reales de inteligencia artificial en el sector público advierten a la mayoría de los gobiernos indecisos sobre el riesgo de automatizar la ineficiencia.
Cuál es el último proyecto de ley para regular la Inteligencia Artificial en la Argentina y cuáles son sus pilares
El diputado nacional de UxP es el autor de una iniciativa basada en el modelo de la Unión Europea para proteger los datos personales, la seguridad y el derecho a la intimidad.

Suscribite!
Y recibí las noticias más importantes!
Y recibí las noticias más importantes!
Nota22.com
Conducen: Maxi Romero y Carlos Renna
LO MÁS VISTO
San Cristobal: abogado penalista criticó fuertemente al Gobierno de Pullaro
Marcos Barceló dialogó con NOTA22.COM sobre el dramático caso ocurrido en la ciudad de San Cristóbal y marcó profundas diferencias con el gobierno de Maximiliano Pullaro: “No estoy de acuerdo con la participación que el Gobierno tuvo en los medios”.
El intendente de Santa Fe atraviesa meses particularmente espinosos en la gestión y la arena política.
"Esencial es garantizar salarios dignos y condiciones adecuadas para el proceso educativo, y no restringir derechos colectivos que justamente buscan resguardar esas condiciones", sostuvo Sergio Romero, titular de UDA.
Se trata de un chico de primer año. Investigan cómo ingresó el arma al establecimiento.

