Chistes ácidos entre Hillary Clinton y Donald Trump y abucheos en una cena benéfica después del debate
Viernes 21 de
Octubre 2016
Los candidatos transformaron una gala a beneficio en un ring anoche, en Nueva York
Al día siguiente del último debate que los enfrentó antes de las elecciones del 8 de noviembre, Donald Trump y Hillary Clinton volvieron estar cara a cara anoche en una cena benéfica, en la que volvieron a lanzarse comentarios ácidos y miradas afiladas, y en la que el magnate fue incluso abucheado durante su discurso.
La cena anual de la Alfred E. Smith Memorial Foundation en Nueva York, que suele ser la última vez en la que dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos comparten escenario antes del Día de las Elecciones, suele ser una ocasión en la que dejar de lado la hostilidad de la campaña.
La de este año fue la excepción.
En uno de los momentos de la noche, en el hotel Waldorf Astoria, el republicano Trump echó en cara a Clinton que era la primera vez que hablaba con personalidades tan importantes "sin que le paguen por ello".
Y la demócrata ensalzó la caballerosidad del republicano por mandarle un vehículo para que la trasladara a la cena de esta noche, pero dijo que se trataba de un "coche fúnebre".
Los discursos de ambos candidatos presidenciales, el de Clinton más largo que el de Trump, aludieron a distintas situaciones que se han desarrollado durante la campaña y hasta los comentarios de la noche anterior, en el debate de Las Vegas.
Todo ello ante una audiencia de un millar de personas, de rigurosa etiqueta para la cena de gala, en la que Clinton y Trump se sentaron muy cerca, separados sólo por el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Michael Dolan, quien luego dijo que su asiento fue "el lugar más gélido del planeta''.
Cuando llegaron y ocuparon sus asientos no se saludaron ni hicieron contacto visual, aunque sí se estrecharon la mano al final del acto.
Abucheos
Trump, que había provocado risas al inicio de su discurso, pareció perder al público cuando repitió una dura acusación sobre Clinton, provocando abucheos poco habituales en una velada que pretende recaudar dinero para niños desfavorecidos de toda Nueva York.
Pareció mantenerse en la línea al hablar sobre cómo "escuchar a Hillary hablando y hablando sin parar'' le había hecho apreciar más a su antigua némesis Rosie O'Donnell. Pero luego traspasó el límite al referirse a su rival como "corrupta" durante una larga diatriba sobre la investigación del FBI sobre su uso de un servidor privado de correo cuando era secretaria de Estado.
"Hillary es tan corrupta que la echaron de la Comisión Watergate. ¿Cuán corrupto tienes que ser para que te echen de la Comisión Watergate? Bastante corrupto'', dijo ante abucheos y al menos un reclamo de que dejara el escenario.
Después pareció casi retraerse a los ataques habituales que lanza en sus mítines, dejando las bromas a un lado para hablar sobre el contenido de los correos electrónicos hackeados de la campaña de Clinton.
"Hillary cree que es vital engañar a la gente teniendo una política pública y una política totalmente diferente en privado'', dijo ante un creciente rechazo de los asistentes, y una punzante mirada de la ex secretaria de Estado, a dos sillas de distancia.
"Aquí está esta noche, en público, fingiendo que no odia a los católicos", agregó, y Hillary escuchaba, junto al cardenal Dolan. Según se ve en los videos, la candidata respondió al comentario de Trump con una sonrisa y un comentario al oído del religioso.
La respuesta de Clinton
A su turno, Clinton también lanzó ataques personales, como cuando dijo que la Estatua de la Libertad, que para la mayoría de los estadounidenses simboliza la esperanza para los inmigrantes, para su rival es otra cosa.
"Donald mira a la Estatua de la Liberta y ve un cuatro", dijo Clinton, en alusión a la conocida costumbre del empresario de calificar a las mujeres en función de su belleza en una escala del uno al diez. "Quizás un cinco, si suelta la antorcha y la tablilla y se cambia el peinado", agregó la candidata demócrata.
Otros "chistes"
Algunas de las bromas de Trump tuvieron éxito, provocando risas del público y de la propia Hillary Clinton.
Su chiste mejor recibido fue cuando habló de las entusiastas críticas a Michelle Obama por un discurso reciente. "Creen que es absolutamente genial. Mi esposa Melania da exactamente el mismo discurso, y la gente la critica", bromeó, en alusión al discurso que su mujer plagió de la primera dama para la convención republicana.
Algunas de sus chanzas mostraron un destello de humor que ha estado en su mayoría ausente de la dura campaña. Clinton fue la primera en reírse cuando Trump dijo que antes de llegar a la cena había chocado con la candidata demócrata en los pasillos y ella le pidió que le disculpara, utilizando el término en inglés "Pardon me", que también puede aludir a un indulto presidencial.
"Lo veré cuando llegue a la Casa Blanca", agregó Trump, que en el segundo debate amenazó con "meter presa" a Clinton por las irregularidades derivadas del uso de un servidor de Internet privado para sus correos electrónicos cuando era secretaria de Estado.
La aspirante demócrata, por su parte, dijo que acudía a la cena rompiendo "su riguroso programa de siestas", aludiendo a las constantes críticas de Trump de que en lugar de volcarse en la campaña estaba descansando.
Pero aseguró que, de llegar a la Casa Blanca, será la mujer "más joven y con mejor salud" que haya alcanzado ese puesto. De ganar en los comicios, se convertirá en la primera mujer que ocupa la Presidencia de Estados Unidos.
Pero también lanzó dardos a Trump, algunos de los cuales provocaron abucheos aislados. Clinton dijo que comprende por qué Trump era reacio a utilizar un "teleprompter'' para leer sus discursos: porque son difíciles de seguir y ``supongo que es aún más difícil cuando lo estás traduciendo del ruso original''.
La cena lleva el nombre de un ex gobernador de Nueva York que fue el primer católico en recibir una nominación a presidente de uno de los dos grandes partidos en 1928, cuando se presentó sin éxito a la Casa Blanca.
La cena anual de la Alfred E. Smith Memorial Foundation en Nueva York, que suele ser la última vez en la que dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos comparten escenario antes del Día de las Elecciones, suele ser una ocasión en la que dejar de lado la hostilidad de la campaña.
La de este año fue la excepción.
En uno de los momentos de la noche, en el hotel Waldorf Astoria, el republicano Trump echó en cara a Clinton que era la primera vez que hablaba con personalidades tan importantes "sin que le paguen por ello".
Y la demócrata ensalzó la caballerosidad del republicano por mandarle un vehículo para que la trasladara a la cena de esta noche, pero dijo que se trataba de un "coche fúnebre".
Los discursos de ambos candidatos presidenciales, el de Clinton más largo que el de Trump, aludieron a distintas situaciones que se han desarrollado durante la campaña y hasta los comentarios de la noche anterior, en el debate de Las Vegas.
Todo ello ante una audiencia de un millar de personas, de rigurosa etiqueta para la cena de gala, en la que Clinton y Trump se sentaron muy cerca, separados sólo por el arzobispo de Nueva York, el cardenal Timothy Michael Dolan, quien luego dijo que su asiento fue "el lugar más gélido del planeta''.
Cuando llegaron y ocuparon sus asientos no se saludaron ni hicieron contacto visual, aunque sí se estrecharon la mano al final del acto.
Abucheos
Trump, que había provocado risas al inicio de su discurso, pareció perder al público cuando repitió una dura acusación sobre Clinton, provocando abucheos poco habituales en una velada que pretende recaudar dinero para niños desfavorecidos de toda Nueva York.
Pareció mantenerse en la línea al hablar sobre cómo "escuchar a Hillary hablando y hablando sin parar'' le había hecho apreciar más a su antigua némesis Rosie O'Donnell. Pero luego traspasó el límite al referirse a su rival como "corrupta" durante una larga diatriba sobre la investigación del FBI sobre su uso de un servidor privado de correo cuando era secretaria de Estado.
"Hillary es tan corrupta que la echaron de la Comisión Watergate. ¿Cuán corrupto tienes que ser para que te echen de la Comisión Watergate? Bastante corrupto'', dijo ante abucheos y al menos un reclamo de que dejara el escenario.
Después pareció casi retraerse a los ataques habituales que lanza en sus mítines, dejando las bromas a un lado para hablar sobre el contenido de los correos electrónicos hackeados de la campaña de Clinton.
"Hillary cree que es vital engañar a la gente teniendo una política pública y una política totalmente diferente en privado'', dijo ante un creciente rechazo de los asistentes, y una punzante mirada de la ex secretaria de Estado, a dos sillas de distancia.
"Aquí está esta noche, en público, fingiendo que no odia a los católicos", agregó, y Hillary escuchaba, junto al cardenal Dolan. Según se ve en los videos, la candidata respondió al comentario de Trump con una sonrisa y un comentario al oído del religioso.
La respuesta de Clinton
A su turno, Clinton también lanzó ataques personales, como cuando dijo que la Estatua de la Libertad, que para la mayoría de los estadounidenses simboliza la esperanza para los inmigrantes, para su rival es otra cosa.
"Donald mira a la Estatua de la Liberta y ve un cuatro", dijo Clinton, en alusión a la conocida costumbre del empresario de calificar a las mujeres en función de su belleza en una escala del uno al diez. "Quizás un cinco, si suelta la antorcha y la tablilla y se cambia el peinado", agregó la candidata demócrata.
Otros "chistes"
Algunas de las bromas de Trump tuvieron éxito, provocando risas del público y de la propia Hillary Clinton.
Su chiste mejor recibido fue cuando habló de las entusiastas críticas a Michelle Obama por un discurso reciente. "Creen que es absolutamente genial. Mi esposa Melania da exactamente el mismo discurso, y la gente la critica", bromeó, en alusión al discurso que su mujer plagió de la primera dama para la convención republicana.
Algunas de sus chanzas mostraron un destello de humor que ha estado en su mayoría ausente de la dura campaña. Clinton fue la primera en reírse cuando Trump dijo que antes de llegar a la cena había chocado con la candidata demócrata en los pasillos y ella le pidió que le disculpara, utilizando el término en inglés "Pardon me", que también puede aludir a un indulto presidencial.
"Lo veré cuando llegue a la Casa Blanca", agregó Trump, que en el segundo debate amenazó con "meter presa" a Clinton por las irregularidades derivadas del uso de un servidor de Internet privado para sus correos electrónicos cuando era secretaria de Estado.
La aspirante demócrata, por su parte, dijo que acudía a la cena rompiendo "su riguroso programa de siestas", aludiendo a las constantes críticas de Trump de que en lugar de volcarse en la campaña estaba descansando.
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Con información de
Agencias AP y EFE
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