Por qué la semana laboral de cuatro días está cada vez más cerca de ser una realidad
Miércoles 12 de
Septiembre 2018
La presencia cada vez mayor de la tecnología en el ámbito laboral podría ayudar a acelerar el proceso
El anhelo máximo de probablemente todos los empleados en relación de dependencia del mundo estaría un poco más cerca de concretarse. Eso sí, al menos para aquellos que trabajan para firmas basadas en países como Gran Bretaña, Francia, Suecia y Alemania.
La llegada de la tecnología a los espacios laborales ha generado cambios radicales gracias a los cuales, muchas de las tareas que hasta hace poco eran realizadas por hombres y mujeres hoy están siendo llevadas a cabo por máquinas.
Un influyente organización sindical británica ve este fenómeno más como una oportunidad que como una amenaza que acabará con los puestos de trabajo de millones de personas. La ventaja radica en que en el mediano plazo los seres humanos ya no tendrían que pasar los cinco días de la semana en la oficina.
"Creo que este es el siglo en el que podremos ganar una semana laboral de cuatro días, con una paga decente para todos" dijo Frances O'Grady, el jefe del Trade Union Congress, durante un discurso que ofreció en la conferencia anual de la federación sindical.
Un artículo del periódico The New York Times destaca que el reconocido economista John Maynard Keynes fue quien predijo en su momento que, eventualmente, las personas trabajarían solo 15 horas a la semana.
Pero hasta la fecha, la llegada de los distintos avances tecnológicos solo han generado que las personas trabajen más horas, de forma más intensiva y en muchos casos por menos dinero. "Hoy día se requiere que los trabajadores estén constantemente disponibles" compartieron los expertos en el evento.
Distintos ejemplos llevados adelante hasta la fecha han tenido resultados mixtos. Suecia implementó una prueba en la ciudad de Gotemburgo, mediante la cual un día laboral de seis horas llevó a que los empleados se sintieran más felices, saludables y hasta más productivos.
Pero los responsables detrás del ensayo aseguraron que esto resultó ser demasiado costoso para los empleadores.
Por su parte, Francia ha creado una ley que le brinda a los trabajadores el "derecho a desconectarse". La misma exige que las firmas de más de 50 empleados negocien un protocolo para evitar que los temas de trabajo no se extiendan fuera del horario laboral.
En Alemania, el ministro de trabajo ordenó en 2013 que los supervisores no contacten a sus empleados fuera del horario de trabajo. Automotrices como Daimler borran los emails enviados a sus empleados durante el período de vacaciones.
Los más pesimistas destacan que, más allá de que ciertas empresas puedan aplicar un recorte a las horas trabajadas por semana, el cambio no se podrá dar a nivel generalizado en las distintas economías del mundo.
Alex Bryson, un profesor del University College de Londres especializado en estudios laborales, dijo al New York Times que un proceso tal no ocurrirá de la noche a la mañana. El experto señala que las compañías deberán invertir tiempo y dinero para lograr que sus empleados se vuelvan mucho más productivos.
En definitiva, la semana laboral de cuatro días podría volverse la norma en la mayoría de los países desarrollados en 50 o 100 años, pero sin lugar a dudas no será algo generalizado ni explosivo.
La llegada de la tecnología a los espacios laborales ha generado cambios radicales gracias a los cuales, muchas de las tareas que hasta hace poco eran realizadas por hombres y mujeres hoy están siendo llevadas a cabo por máquinas.
Un influyente organización sindical británica ve este fenómeno más como una oportunidad que como una amenaza que acabará con los puestos de trabajo de millones de personas. La ventaja radica en que en el mediano plazo los seres humanos ya no tendrían que pasar los cinco días de la semana en la oficina.
"Creo que este es el siglo en el que podremos ganar una semana laboral de cuatro días, con una paga decente para todos" dijo Frances O'Grady, el jefe del Trade Union Congress, durante un discurso que ofreció en la conferencia anual de la federación sindical.
Un artículo del periódico The New York Times destaca que el reconocido economista John Maynard Keynes fue quien predijo en su momento que, eventualmente, las personas trabajarían solo 15 horas a la semana.
Pero hasta la fecha, la llegada de los distintos avances tecnológicos solo han generado que las personas trabajen más horas, de forma más intensiva y en muchos casos por menos dinero. "Hoy día se requiere que los trabajadores estén constantemente disponibles" compartieron los expertos en el evento.
Distintos ejemplos llevados adelante hasta la fecha han tenido resultados mixtos. Suecia implementó una prueba en la ciudad de Gotemburgo, mediante la cual un día laboral de seis horas llevó a que los empleados se sintieran más felices, saludables y hasta más productivos.
Pero los responsables detrás del ensayo aseguraron que esto resultó ser demasiado costoso para los empleadores.
Por su parte, Francia ha creado una ley que le brinda a los trabajadores el "derecho a desconectarse". La misma exige que las firmas de más de 50 empleados negocien un protocolo para evitar que los temas de trabajo no se extiendan fuera del horario laboral.
En Alemania, el ministro de trabajo ordenó en 2013 que los supervisores no contacten a sus empleados fuera del horario de trabajo. Automotrices como Daimler borran los emails enviados a sus empleados durante el período de vacaciones.
Los más pesimistas destacan que, más allá de que ciertas empresas puedan aplicar un recorte a las horas trabajadas por semana, el cambio no se podrá dar a nivel generalizado en las distintas economías del mundo.
Alex Bryson, un profesor del University College de Londres especializado en estudios laborales, dijo al New York Times que un proceso tal no ocurrirá de la noche a la mañana. El experto señala que las compañías deberán invertir tiempo y dinero para lograr que sus empleados se vuelvan mucho más productivos.
En definitiva, la semana laboral de cuatro días podría volverse la norma en la mayoría de los países desarrollados en 50 o 100 años, pero sin lugar a dudas no será algo generalizado ni explosivo.
Con información de
infobae
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